Caputo se cruzó con Pichetto por la importación de autos chinos
La política comercial del Gobierno nacional volvió a encender el debate en el Congreso y en las redes sociales luego de que el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto cuestionara fuertemente la decisión del Ejecutivo de permitir la importación de autos fabricados en China. Las críticas se centraron en el impacto que esta medida podría tener sobre la industria local y la alineación política exterior del país.
Pichetto, legislador de Encuentro Republicano Federal, utilizó su cuenta en la red social X para alertar sobre la llegada inminente de 7.000 autos de la marca china BYD, que se sumarían al parque automotor argentino en los próximos días. En su mensaje, advirtió que esta política representa una “pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino” y cuestionó al Gobierno por mantener simultáneamente un supuesto alineamiento con Estados Unidos mientras habilita este tipo de comercio con China.
El diputado también afirmó que productos de plataformas electrónicas de origen chino ya habían generado problemas similares de competencia desleal, en referencia a sus críticas a sitios como Shein o Temu, y consideró que el libre comercio con China podría poner en riesgo la producción nacional.
En los próximos días ingresarán 7.000 autos chinos de la marca BYD. Mientras tanto, diputados libertarios viajan a China. Es una pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino; nadie puede competir contra una industria subvencionada por el…
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) January 15, 2026
En respuesta, el ministro de Economía Luis Caputo salió al cruce y defendió la medida, aclarando que la apertura al ingreso de autos híbridos y eléctricos fue consensuada con la industria automotriz local y está limitada a un cupo de 50.000 unidades por año, del cual solo la mitad puede provenir de marcas chinas. Caputo sostuvo que esta participación representa menos del 5% de los patentamientos totales del año pasado.
Caputo resaltó que la medida contribuyó a que los precios de los vehículos en Argentina se acercaran a los niveles de los países vecinos y ayudó al desarrollo de infraestructura para autos eléctricos, lo que podría impulsar proyectos de fabricación de camionetas eléctricas en el país. Según el ministro, ampliar la oferta de autos no solo diversifica las opciones para los consumidores, sino que también puede fomentar la competitividad en la industria local.
El cruce entre Caputo y Pichetto expone tensiones más amplias sobre el modelo económico y comercial del Gobierno, especialmente en un contexto donde sectores políticos y productivos debaten entre una mayor apertura comercial y la necesidad de proteger la producción nacional. La controversia promete continuar, con voces a favor y en contra de medidas que, más allá del mercado automotor, ponen en discusión la orientación estratégica del país en materia de comercio exterior.