Publicado: 13/04/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Caputo rumbo a Washington: revisión pendiente y reclamo de mayor ajuste

El ministro participará de la Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.
Caputo rumbo a Washington: revisión pendiente y reclamo de mayor ajuste
Redacción NU
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luis caputo

El ministro de Economía, Luis Caputo viaja a Washington en medio de una negociación clave con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la segunda revisión del programa todavía sin cerrar y bajo la presión de mostrar disciplina fiscal hacia adentro del Gobierno. El ministro llegará acompañado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, para participar de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, donde también se discutirán las nuevas proyecciones de crecimiento global atravesadas por la guerra en Medio Oriente.

La misión principal del equipo económico será destrabar la segunda revisión del acuerdo firmado en abril de 2025, que incluye un desembolso asociado de 1.000 millones de dólares y que debía haberse completado hacia fines del año pasado. El programa por 20.000 millones de dólares, que acaba de cumplir un año, permanece en una fase de renegociación técnica centrada en la recalibración de las metas macroeconómicas, en particular las vinculadas a la acumulación de reservas y al sendero fiscal, condición necesaria para garantizar los futuros desembolsos.

Mientras tanto, el Banco Central llega a la cita con un historial de compras sostenidas de divisas: lleva 63 ruedas consecutivas comprando dólares, sumando 5.421 millones desde comienzos de año y 1.039 millones solo en lo que va de abril, lo que permitió que las reservas brutas alcancen los 45.431 millones de dólares y que las reservas netas vuelvan a terreno positivo, en torno a 323 millones. Sin embargo, informes privados advierten que comprar no equivale a atesorar, ya que las reservas brutas crecieron apenas 2.326 millones de dólares en el mismo período y las reservas netas incluso retrocedieron por pagos de deuda y transferencias al Tesoro, lo que evidencia que buena parte de esas divisas se destinan a cumplir compromisos financieros.

En paralelo a la agenda externa, el Gobierno dejó trascender una nueva señal de ajuste puertas adentro para reforzar el mensaje de que el “ancla fiscal” se mantiene firme, aun con la revisión del Fondo demorada. Un comentario televisivo de Luis Majul en LN+ atribuyó inicialmente a Caputo un pedido de recorte del 20% en los presupuestos ministeriales para gastos burocráticos, pero el propio periodista rectificó la información al día siguiente y precisó que la instrucción provino del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien habría solicitado un plan de ajuste del 2% del gasto corriente y del 20% del gasto de capital, a presentar antes del 30 de abril.

Aunque la medida no fue confirmada oficialmente, encaja con la lógica de un programa monitoreado por el FMI, donde el frente fiscal funciona como una señal central de credibilidad ante los acreedores. En la primera revisión del acuerdo, a fines de julio de 2025, el Directorio del Fondo aprobó un desembolso de alrededor de 2.000 millones de dólares y destacó el compromiso del Gobierno de preservar el superávit, mejorar el marco monetario y reconstruir reservas, llegando incluso a flexibilizar metas de acumulación de divisas para 2026 y a eliminar una revisión prevista antes de las elecciones legislativas.

Sin embargo, la flexibilidad del organismo no equivale a un cheque en blanco: en diciembre el FMI volvió a exigir políticas más “ambiciosas” de acumulación de reservas para construir colchones que permitan el regreso al financiamiento privado, una advertencia que hoy sigue en el centro de la negociación. El desafío de la delegación argentina será demostrar que el ajuste fiscal es sostenible y, al mismo tiempo, ofrecer un plan creíble sobre cómo obtendrá los dólares necesarios para sostener el esquema de pagos y la estabilidad cambiaria, en un contexto global marcado por mayor volatilidad financiera, tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias derivadas del aumento del precio de la energía.

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