Publicado: 04/09/2003 UTC General Por: Redacción NU

¿Puede perder Kirchner en la Capital Federal?

¿Puede darse el lujo de perder el presidente de la Nación en la elección de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Quién perdería más el 14 de setiembre si el triunfador resultara ser Mauricio Macri: Néstor Kirchner o Aníbal Ibarra? Sin más balas en los cargadores, Ibarra y Macri dirimen entre ellos una intendencia pero también mucho más, en este caso el valor agregado no les pertenece, solamente quedaron involucrados
¿Puede perder Kirchner en la Capital Federal?
Redacción NU
Redacción NU

Para un análisis es necesario ir por partes. El oxígeno que llegó hasta el edificio de Bolívar 1, proveniente de Balcarce 50, que lleva incluido además el nivel de imagen positiva -cercano al 80 por ciento- con que cuenta el Presidente tras 102 días de gobierno, a lo que habría que adicionarle al otro oficialismo, que cuenta con un poderoso aparato estatal, siempre importante a la hora de cualquier elección, generan una conclusión más que probable: Kirchner le haría ganar la elección a Ibarra por su propia desesperada necesidad de no perder frente a un potencial competidor como Mauricio Macri, más aún teniendo en cuenta el mensaje que partió desde la Casa Rosada, que consideró a este comicio como un hito en la construcción política del presidente.

Esta guerra incluyó hasta ahora significantes de dudosa comprobación, además de un derroche de dinero como pocas veces se ha visto en la política argentina. A estos elementos habría que adosarles además un casi intolerable nivel de agravios personales entre dos candidatos que tienen más diferencias personales y de estilo que de proyectos de fondo. Porque, finalmente, el 15 de septiembre, las dificultades -que sólo uno solo de ellos podrá resolver- seguirán siendo para los porteños las mismas de siempre, con agravios o sin ellos, con dinero o sin él, con proyectos de transformación o con un estilo más conservador. Estos son los elementos que transportan las mochilas de ambos contendientes.

En cuanto a los elementos que puso en escena el presidente, no estaría demás destacar que invirtió su propio prestigio personal como garantía para traccionarle votos al actual jefe de Gobierno. No es éste un tema menor. Puso todo su gabinete, su mujer y su propio cuerpo en la Villa 21-24 y en cuanto acto oficial le armaron. Si, a pesar de todo, el esfuerzo de Néstor Kirchner sólo sirviera para acompañar a Aníbal Ibarra por el azaroso camino de la derrota, la culpa posiblemente no sería de aquel pero sí lo sería el costo político. Al fin y al cabo, el presidente acompañó a un candidato que fue derrotado la semana pasada en Río Negro y aún debe aprobar otros dos tests: el de Ibarra, el 14 de septiembre y el de Carlos Rovira, frente al hombre fuerte de la provincia Ramón Puerta (con Duhalde) en Misiones, el 28 de septiembre.

En la Ciudad también es cierto que existe un 30 por ciento del electorado que no votó por ninguna de estas dos propuestas. Los que concurran al ballotage y emitan voto positivo, también tendrán en cuenta como repercute su voto en el escenario nacional, tanto para fortalecer el empuje del patagónico como para limitar su estilo, impulsivo por demás.

Si uno analiza y pone en foco desde los megaapoyos hasta las distintas variables políticas de las que disponen cada uno de los candidatos, no hay dudas -salvo el margen- que el 14 de setiembre debería ser reelecto Aníbal Ibarra. Pero esas mismas variables las tuvo el domingo 24 de agosto y con ellas le limó la diferencia a cuatro puntos, pero no pudo doblegar a Macri. Como nos tiene acostumbrados la política, lo que hasta hace un tiempo era una certeza devino en interrogante. ¿Ahora podrá?.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU