¿Plazas públicas o jaulas públicas?
Llama la atención el estado de algunas plazas porteñas, canteros rodeados por rejas -sin niños jugando a la pelota- más limpias, ordenadas y cercadas. A la plaza se puede ir solamente en horarios pautados.
Se viene el buen tiempo para estar por las noches en la plaza charlando, tomando fresco, haciendo nada, pero esto se ha transformado en algo que pertenece al pasado, ya que en muchos casos las plazas están cerradas con llave.
NOTICIAS URBANAS consultó a los vecinos, que opinaron sobre el tema. ”Sería mejor que hubiera guardianes en horario nocturno y no rejas. Trabajo todo el día y en el único horario en el que puedo sacar el perro es por la noche, pero ahora se me complicó”, comento Carlos de Almagro.
Además, el parque Rivadavia, por un problema gremial con los guardianes y encargados, estuvo cerrado durante cinco días, los vecinos cansados de no poder ir entraron por la fuerza, porque quieren ir al parque, así de sencillo.
La actividad en el Rivadavia se normalizó – asistió la Policía Federal y una escribana- pero queda en evidencia el problema que limita el acceso del publico al espacio público.
NOTICIAS URBANAS, transitando alguno de estos espacios comprobó que, por ejemplo, los canteros de las plazas enrejadas tienen un verde que sería la envidia de la campiña inglesa. Como contrapartida, estas plazas se han transformado en maquetas, en lugar asépticos, desprovistos de energía.
En estos tiempos da la sensación que ante cualquier posibilidad de conflicto la salida es la reja,para beneplácito de los herreros. Sería interesante pensar una alternativa, pues este sistema no es ni estético, ni operativo.
Las plazas son el escenario ideal para desarrollar la actividad lúdica, o acaso ¿quién de niño no transito este espacio, jugando y “gambeteando” al guardián?