Quieren declarar en emergencia al barrio Ramón Carrillo
Luego de una serie de visitas realizadas por integrantes de la Comisión de Obras Públicas de la Legislatura porteña en compañía de asesores al barrio Ramón Carrillo, el diputado Tomás Devoto (Movimiento por un Pueblo Libre) presentó un proyecto por el cual se declara la emergencia habitacional, de infraestructura vial y de servicios del dicho barrio de la Ciudad de Buenos Aires.
Según el ex diputado zamorista "en la visita se pudo constatar que el barrio fue diseñado a partir de un punto alto con derrame superficial hacia los bordes, colocando sumideros en el lateral hacia Lacarra. Al ceder los rellenos por el descenso debido a contención de material orgánico (liberan gases y descienden); el ingreso de agua (se genera presión neutra y luego al irse el agua se compacta, con descenso); el incremento de cargas, ya que varios construyeron dos y tres pisos, sobre las viviendas originales, se produjo un descenso interno que genera depósitos interiores sin derrame y rompe caños cloacales y de gas por asentamiento diferencia".
La iniciativa también establece que el Poder Ejecutivo deberá realizar en el barrio las tareas de renovación total de infraestructura de la red de desagües cloacales y pluviales; la red subterránea de distribución de energía eléctrica y de gas natural; de repavimentación; construcción de veredas y peatonalización de pasajes y de la red de alumbrado público.
Además se fija que deberán efectuarse tareas de plantación de arbolado de alineación y mejoras en la parquización del espacio verde adyacente y la creación de una Comisión de Seguimiento integrada por el organismo del Gobierno de la Ciudad y los diversos tipos de entidades comunitarias que funcionen en el barrio Ramón Carrillo.
Por otra parte, del estudio de la situación actual del barrio se desprende que "deben colocarse sumideros internos que reemplacen el escurrimiento superficial por escurrimiento por sumideros, conductos que deberán colocarse hasta conectar con la red externa".
En relación con los conductos de gas, los vecinos denunciaron innumerables irregularidades, algunas de las cuales se observan, sin ingresar a las viviendas, en el emplazamiento compartido entre medidores de gas y electricidad, con distancias entre ambos estrictamente prohibidas por todos los entes reguladores de tales instalaciones.
A esto, se agrega la observación de que los caños de entrada con sus codos se han oxidado, en algunos casos, desprendido de los gabinetes de medidores; observándose los cables a la vista, con conexiones y encintados que el agua de lluvia transforma en potenciales fuentes de electrocución. En algunos casos, los caños reglamentarios fueron reemplazados por flexibles dispuestos en sentido vertical permitiendo el ingreso de agua a los medidores. Casi todas las tapas de medidores de gas y muchas de los de electricidad, han desaparecido.
Según los fundamentos del proyecto, "al construirse el barrio adicional en las dos cuadras paralelas a la Avenida Lacarra, no mejoró la situación en cuanto a la resolución de pluviales y cloacales ya que volcaron a sumideros que ya eran insuficientes nuevos caudales de precipitación. Además tratando de preservar el volcado de derrames hacia la Avenida Lacarra se le dio pendiente hacia el interior convirtiendo el sector en laguna sin derrame.
Para Devoto "debe evaluarse el deterioro general de pavimento interno (removido en algunos sectores para efectuar uno nuevo, que nunca se hizo) y los de iluminación en amplios sectores del barrio, así como construcciones que avanzan sobre las líneas municipales previstas; y la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad en todos los vicios de construcción y mantenimiento de estos barrios construidos bajo la responsabilidad de la ex Comisión Municipal de la Vivienda, hoy IVC".