"Boudou es el kirchnerismo real"
Le dicen ?el Pitu?. Y se hizo famoso el año pasado, como líder de la toma en Villa Soldati. Actualmente, Alejandro Salvatierra milita con su movimiento social, Causa Popular, para la candidatura a jefe de Gobierno del ministro de Economía de la Nación, Amado Boudou. Tiene 30 años y, según cuenta, se hizo kirchnerista en la cárcel, adonde fue a parar en el desmadre social de 2001.
?Caí preso por robo, en 2001, y en la cárcel terminé la secundaria. Vi cómo mi mamá, madre de siete hijos, recibía por primera vez una pensión; era reconocida por este proyecto popular. Entonces, empecé a pensar, a ver lo que pasaba, cómo llegaban los beneficios a nosotros, los pobres, de los que nadie se había ocupado.?
No es culto, pero sí inteligente. Sabe responder con astucia las preguntas para este reportaje, y no lo hace mal. Habla casi compulsivamente, sin tapujos y sin que nadie se lo pregunte, sobre su tiempo entre rejas, quizá para exorcizarlo. O tal vez para que nadie use esa parte oscura de su pasado para atacarlo políticamente: él lo relata antes.
Y lo relató en una carta que se hizo pública, después de la muerte de Kirchner, contando en primera persona por qué se acercó al kirchnerismo. Una historia de pobreza, como la de tantos otros chicos que nacen en las villas porteñas. Nació en 1980 y creció entre la droga y la delincuencia. Como tantos otros en esas condiciones, repitió la historia familiar, y sobre todo, la de su padre, que vivía tras las rejas.
En la carta al ex presidente, él lo explicó así: ?Cuando a fines de 2008 recuperé mi libertad, me encontré con otro país: yo fui preso con un país devastado por tantos años de conducción corrupta, que venía del infierno de 2001, y recuperé mi libertad con un país que estaba de pie?, recordó, Pitu, ya militante.
Y sigue: ?Muchos chicos salieron de la delincuencia, igual que yo, gracias a este proyecto, que los incorporó, que les dio un trabajo digno. Porque cuando salís de la cárcel, nadie quiere tomarte?.
Hoy vive en Ciudad Oculta, junto a su mujer y sus tres hijos. Y dice: ?Amado (Boudou) es el kirchnerismo real; realmente nos sedujo. Y necesitamos a un candidato que defienda lo hecho, por eso le aportamos militancia social para que sea jefe porteño?.
En realidad, empezó a militar con un histórico dirigente peronista del sur de la Ciudad, Miguel ?Mope? Eviner, referente del proyecto K en Lugano e incondicional del legislador Tito Nenna. Y con él sigue actualmente.
?Ahora, Salvatierra, ¿no es un poco contradictorio que usted, que dice militar para este proyecto popular, esté al lado de Boudou, que tiene origen en la Ucedé?
?Boudou está en este proyecto porque la Presidenta lo designó Ministro de Economía, y para mí no hay nada más que hablar. Si ella lo designó, ¿quién soy yo para decir lo contrario? Además, Amado nos sedujo y estamos seguros de que nos ayudará a profundizar la pelea que estamos dando. No es tiempo para tibios, ni para perder lo logrado.
?¿Qué significa que no es tiempo de tibios, qué quiere hacer?
?Defender lo logrado; que no es momento para que la historia te pase por al lado. Fijate, yo tengo una abuela postiza, y ella no tenía los aportes hechos, entonces no podía jubilarse. Este Gobierno le dio esa posibilidad con la que ella no podía ni soñar. Son esas cosas, que yo las observaba, las pensaba, mientras no tenía ninguna esperanza y estaba lleno de odio por la vida que me había tocado vivir. Eso fue lo que me acercó a la política.
?Eso se entiende; lo que no entiendo todavía es por qué con Boudou y no con otro candidato kirchnerista. Tomada, por ejemplo.
?Lo respeto a Tomada, y trabajaríamos con él profundamente si se diera la ocasión. Pero no se dio. Ya te digo, lo conocimos a Amado y él nos garantiza la continuidad de lo logrado.
?¿No se arrepiente de la toma del Indoamericano? ¿Le parece que es un buen método reivindicatorio?
?Me arrepiento de haber robado o de haberle hecho daño a gente, pero no de lo del Indoamericano, una toma que yo no provoqué. Yo acompañé, pero no la empecé. Pero, sí, reconozco que no fue el mejor método.
?¿Lo haría otra vez?
?No; es una etapa superada.
En su perfil de Facebook, Salvatierra se define como peronista, kirchnerista y cristiano. Cuenta que, privado de su libertad en el Penal Nº 9 de La Plata, no tenía mucha esperanza cuando asumió Kirchner, en 2003. Pero, a poco de andar el gobierno K, él empezó a ver que en su barrio, Ciudad Oculta, el Gobierno construía departamentos con las Madres de Plaza de Mayo para dárselos a los vecinos. Más tarde, él terminó trabajando para la fundación de las Madres.
?Usted le había contado a los periodistas, durante la toma de Soldati, que las Madres lo habían ?desafectado? a raíz de la ocupación. ¿Sigue desafectado o lo disculparon?
?No, la relación con las Madres fue reparada y ahora voy a volver a trabajar con ellas, pero en la parte de fabricación de materiales para viviendas.
?En general, se dice que la cárcel empeora a quienes entran en ellas, pero parece que, en su caso, no fue así. ¿Por qué cree que sucedió?
?La cárcel no sirve para nada. Lo que a mí me salvó fue mi fuerza de voluntad y el amor que me dio mi familia, el apoyo. Fijate que yo pude hacer lo mismo después. Junto con la fundación de las Madres, pude darles trabajo a 20 chicos que venían del consumo del paco, para limpiar el barrio en Ciudad Oculta, con resultados espectaculares.
?¿Y cómo se acercó a los funcionarios kirchneristas?
?No tengo mucha relación con funcionarios kirchneristas. A todos los conocí en los conflictos sociales, en la tomas, en la protesta callejera, no en los despachos.
?Bueno, pero ahora conoce a Boudou.
?Sí, claro, ahora sí. Y también tenemos mucho trato con Sergio Berni (segundo de Desarrollo Social), que nos da una mano fenomenal.
?¿Trabaja con José Ottavis, de La Cámpora, que está militando a full con Boudou? ¿Tienen relación con La Cámpora?
?No, no tenemos relación, pero sí muchas coincidencias y algunas diferencias. Pocas, menores.
?¿Llegó a conocer a Néstor Kirchner en persona?
?No, lamentablemente, no. Y ése es el gran dolor que tengo en mi vida. Para mí, es el dirigente más importante de la historia. El que se ocupó por primera vez de los que menos tenemos. O, al menos, es el más importante de la historia que a mí me tocó vivir.