Publicado: 20/05/2002 UTC General Por: Redacción NU

En estos tiempos difíciles ya no se puede confiar ni en los mástiles

Se viven tiempos duros en esta ciudad. Que lo diga sino el director de Ceremonial del Gobierno porteño, que no puede ni siquiera mantener 200 banderas en sus correspondientes mástiles. Con las banderas no hay problemas, según se desprende de los dichos de Gotelli, el problema son los mástiles, que podrían caerse por la vibración del subte. Ya casi no quedan símbolos de la afamada masculinidad porteña en la Ciudad, si prescindimos del glorioso Obelisco, que sigue allí, enhiesto, para tranquilidad de los hombres de esta ciudad
En estos tiempos difíciles ya no se puede confiar ni en los mástiles
Redacción NU
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Aníbal Gotelli, el director de ceremonial del Gobierno porteño, reconoció -en el programa Hoy por Hoy, que se emite por radio Mitre, con la conducción de Néstor Ibarra- que "los tiempos son muy duros, no tenemos presupuesto para pagar horas extras, para izar y arriar todas las banderas".

Compungido por la escasez de blanquiceleste en la Ciudad, el funcionario destacó que a pesar de todo "estamos trabajando desde hace varios meses, no sólo en ese mástil (se refería al de la Plaza Congreso), sino en más de 200 mástiles que tiene la Ciudad de Buenos Aires".

Casi al borde de la derrota por las presiones subterráneas, el ceremonioso directivo reconoció que "hemos estudiado durante meses el tema de la vibración, porque pasa el subte y eso genera un deterioro tremendo. Hemos decidido dejar el mástil y este 25 de mayo se va a inaugurar una nueva bandera, de tamaño mucho menor que el anterior, porque el mástil no la soportaba".

Finalmente, Gotelli convocó a la épica, proponiendo a los heroicos civiles que se ocupen de esas cosas que habitualmente se encuentran en manos marciales: "Estamos tratando que las organizaciones no gubernamentales se hagan cargo de las banderas de cada plaza, de cada institución".

Tanto éxito tuvo el tono casi plañidero que usó el funcionario, que un oyente se ofreció a izar y arriar la bandera todos los días en la Plaza Congreso, según le comunicó -casi atosigado de fervor cívico- el propio conductor del programa, Néstor Ibarra.

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