Publicado: 13/09/2012 UTC General Por: Redacción NU

El Pro y la inútil estrategia contra la re-re

Un análisis sobre la estrategia de acumulación del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, en la construcción de su candidatura nacional. La imagen de “gobernabilidad” que brinda el peronismo en la sociedad es el objetivo a lograr desde el macrismo en ese camino.
El Pro y la inútil estrategia contra la re-re
Redacción NU
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La estrategia de Mauricio Macri en su apuesta nacional vive una hora privilegiada en cuanto a la falta de competidores de fuste en la oposición y otra no tanto en la conformación de su proyecto con miras a fortalecer su candidatura en el plano federal.

A pesar de que él lo minimice en sus comentarios, la aventura cordobesa con el gobernador José Manuel de la Sota le dio una idea de cómo influye un hecho así, de lo que es jugar fuerte en la instalación de una candidatura. Más allá de los rumores y de las ganas que tengan Macri y De la Sota de compartir un camino, algo que se dirimirá en el futuro, lo claro es que los dos quedaron posicionados y claramente visualizados como la avanzada rebelde de los distritos sobre la Casa Rosada, algo que no es poca cosa. El test de Córdoba lo comprobó. Los llamados desde Olivos frenaron a más de un gobernador que tenía en mente compartir la foto en el partido de la Selección argentina.

Hay que observar que De la Sota es el primer gobernador vigente del peronismo que se anima a salir a hostigar y enfrentar abiertamente al Gobierno nacional más allá de las consecuencias que ello le demande. Se supone que habrá evaluado la situación mejor que en 1988, cuando en la interna con Carlos Menem cometió horrores en el tramo final de la campaña que terminó derrumbando el seguro triunfo de Antonio Cafiero. Menem se lo agradeció ya siendo presidente y lo mandó de embajador a Brasil. Volviendo a la actualidad, la novedad de la controversia ante la Corte que planteó la provincia mediterránea es que la máquina opositora del peronismo vuelve a tener un cauce político, tras las frustraciones lideradas por Eduardo Duhalde en el turno anterior.

¿Y a qué viene el tema del encuentro del gobernador cordobés con el jefe porteño? Es que la relación de Macri y el peronismo es una de las claves de la construcción de su campaña. Hasta dónde se puede avanzar solo con el Pro y hasta dónde hay que involucrar a otras fuerzas en el intento de llegar a Balcarce 50 es el dilema del momento en la pelea interna del submarino amarillo. Entre las otras fuerzas hay algunas que arriman votos y otras que además de los sufragios sugieren alternativas viables de gobierno. Todo suma pero hay prioridades en la conquista del poder y mucho más para mantenerlo.

Hay dos maneras en las que el macrismo puede acercarse al peronismo sin perder la ?frescura? de la fuerza nueva que es y a su vez ir captando voluntades que están teniendo hoy otros canales receptivos, al menos en esta etapa. La imagen de ?gobernabilidad? que brinda el peronismo en la sociedad argentina es el objetivo a lograr desde el macrismo, y ellos lo saben. A su maera y a su estilo, pero hay que ser confiables y haberlo sido en la Ciudad no alcanza. Acá es fácil, hasta pudo Fernando De La Rúa. Lo que sucede es que timoratos no quieren cargar el costo de tantas administraciones anteriores del PJ que desgastaron al electorado con sus prácticas, metodologías y políticas. Algunas siendo diametralmente opuestas y otras exactamente iguales.

Por ejemplo, los dos últimos gigantes que engendró el movimiento del general Perón: el menemismo y el kirchnerismo. No es poco, da para pensar el porqué de 19 años de gobierno hasta hoy entre ambos, desde el reinicio de la democracia. Sin contar los dos de transición de Eduardo Duhalde.

La garantía de que PRO pueda ejercer una gobernabilidad con un desarrollo político superador es la duda que tiene el país federal respecto de Macri. Más allá de algunas encuestas y de apariciones fulminantes como la de Miguel del Sel, que sacudieron la modorra K, en general en el interior todavía no hay convencimiento del giro hacia Macri (ni hacia nadie), sino más bien del castigo correctivo o aleccionador hacia los K.

Ni hablemos del temor de los jefes provinciales. De otro modo, el Pro ya tendría casi solucionado su armado nacional, y la verdad es que está muy lejos de concretarlo. Los referentes peronistas del Pro avanzan como pueden movilizando y recorriendo distritos provinciales e intendencias bonaerenses. También planifican actos de visibilidad política en espacios como la Federación de Box y Ferro, para llegar a fin de año al Luna Park ya con Macri incluido en la propuesta como ?el candidato? de los sectores anti-K.

Es sabido que el Jefe de Gobierno descree que ese sea el camino. Lo plantea abiertamente a sus dirigentes, no le gusta ni que le ensucien las paredes con pintadas amarillas. La instalación ?si bien es cierto que pasa por otras plataformas, como las redes sociales y todos los vericuetos de la red? no debe descuidar algunas cuestiones tradicionales que todavía una parte del electorado maneja como guía. Una movilización como la de este jueves marca a fuego la "no oposición" distanciada de la gente. No se puede vecinalizar una campaña presidencial sin el apoyo y la cercanía política de quienes hoy no son parte del Pro. Es imposible, incluso desde la Capital. Y tampoco se puede armar una campaña presidencial sin comerse algunos sapos: hay decisiones desagradables que cualquier gobernante debe tomar. Existe un ideal de acumulación (que el Pro tiene muy fino en la Ciudad), pero hay una realidad objetiva en la que deben demostrar su decisión de ir para delante como marca el camino la gente, las ganas de querer ser Presidente a cualquier costo. No se puede decir que "prefiero no ser candidato si pasa esto o aquello". Un país presidencialista como este no resiste contradicciones en el ejercicio del poder, exige ejercicio pleno aunque hoy particularmente pida que este sea menos confrontativo y personalista. Un cambio de actitud en ese sentido en el mensaje macrista lo posicionaría mejor en la ruta que debe transitar. No alcanza con decirle no a la re-reelección de Cristina. Debe decirle sí a Macri. Eso es hoy ?hacer peronismo? en el Pro. No otra cosa. Deben hablar alguna vez de lo que quieren y no más de lo que no quieren para opinar esta la gente.

El otro escenario (ese contra la re-re) se traduce en una oscura conferencia de prensa de el Congreso de Federico Pinedo, Lilita Carrió, Eduardo Amadeo, Patricia Bullrich, algún cordobés y poco más. En alguna Hermes Binner. Hubo más de cien fotos de esas que no transformaron nada, no mueven la aguja. No es necesario que PRO tenga que sumar peronistas más o menos horribles para este fin. Lo que sí deben es tener mejor aceitados los lazos con las distintas corporaciones y organizaciones (manejo de poder, de eso se trata), mantenerlo de manera democrática siempre vigente y dinámico. Y también deben demostrar que quieren ser, demostrale a la gente que tienen con qué vencer a este gobierno. Ese es el principio indispensable en la construcción de un poder que pueda trascender la Ciudad de Buenos Aires. Los votos no positivos no cotizan. Si no preguntale a Cobos. Hoy están ahí.

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