Barroetaveña pide regular el funcionamiento de los refugios climáticos
El legislador porteño Matías Barroetaveña, de Unión por la Patria, ha presentado un proyecto de ley dirigido a la creación, acondicionamiento y regulación de Refugios Climáticos Urbanos Intervenidos (RCUI) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El objetivo principal de esta normativa es mitigar los efectos del calor extremo y proteger la salud de los ciudadanos, especialmente en un contexto donde las olas de calor se han vuelto más frecuentes e intensas debido al cambio climático.
Los RCUI serán espacios públicos o dependencias del gobierno específicamente acondicionados para ofrecer confort térmico durante episodios de altas temperaturas. Estos refugios deberán cumplir con requisitos mínimos, incluyendo la incorporación de vegetación adecuada, áreas de descanso, acceso a agua potable y sistemas de enfriamiento pasivo, así como señalización clara que facilite su reconocimiento por parte de la población.
El proyecto también detalla criterios para la selección de los espacios destinados a convertirse en RCUI, priorizando aquellos lugares con alta densidad poblacional y menor acceso a áreas verdes. Barroetaveña enfatiza que la creación de estos refugios no solo busca mejorar el bienestar de los ciudadanos, sino también promover la equidad y la justicia climática en la ciudad, garantizando que los segmentos más vulnerables tengan acceso a condiciones adecuadas de resguardo durante eventos de calor extremo.
Finalmente, la propuesta contempla la coordinación interministerial para su implementación y gestión, asegurando un enfoque integral que involucre diversas áreas del gobierno. La legislación busca, en última instancia, establecer un marco normativo claro que respalde la creación de refugios efectivos y transforme el espacio público de Buenos Aires para enfrentar los desafíos climáticos actuales y futuros.
El estudio del CEM
En el contexto del aumento de las olas de calor en la Ciudad de Buenos Aires, el informe del Centro de Estudios Metropolitanos, liderado por Pablo Mesa, destaca la necesidad urgente de implementar refugios climáticos efectivos como parte de una estrategia de adaptación al cambio climático. Aunque estos refugios están formalmente designados, su funcionamiento real deja mucho que desear, con condiciones insuficientes y falta de operatividad.
El estudio revela que muchos refugios se identifican sólo nominalmente, sin que estas designaciones se traduzcan en requisitos materiales y operativos adecuados. La ausencia de estándares claros ha generado una red ineficaz y heterogénea que no cumple con su función de protección ante el calor extremo, convirtiendo a los refugios en meras categorías discursivas en lugar de espacios funcionales.
Además, se denuncia la falta de incorporación de criterios de equidad territorial en la distribución de estos refugios. Las áreas más vulnerables y expuestas al calor no reciben la atención adecuada, lo que perpetúa desigualdades existentes y limita la eficacia de estos espacios como herramienta de justicia climática y redistribución del bienestar térmico.
El informe también señala que la coordinación interministerial necesaria para gestionar esta red de refugios es prácticamente inexistente. Sin protocolos claros y formación adecuada para el personal encargado, la política de refugios climáticos se ve socavada por una ejecución deficiente que impide su uso efectivo en momentos críticos.
Por otro lado, la comunicación institucional tiende a minimizar la función de los refugios, presentándolos como lugares temporales de resguardo, en lugar de infraestructuras pensadas para el alivio térmico durante periodos prolongados de calor extremo. Esta narrativa puede desincentivar la apropiación y el uso de los refugios por parte de la población.
Con el fin de abordar estas limitaciones, el informe sugiere una serie de recomendaciones, incluyendo la creación de estándares técnicos y operativos obligatorios, así como la necesidad de una interministerialidad real que asegure el funcionamiento de los refugios. Asimismo, se enfatiza la importancia de integrar estos espacios en los sistemas de alerta temprana para garantizar su activación durante olas de calor.
En conclusión, el desarrollo de una red de refugios climáticos operativos en Buenos Aires es fundamental para garantizar el derecho al confort térmico en un contexto de crisis climática, haciendo evidente que los refugios deben ser entendidos como un componente activo de políticas urbanas equitativas.