Aníbal Ibarra y Cristina Kirchner coincidieron en un seminario
En el evento estuvieron presentes el secretario de Desarrollo Económico Eduardo Hecker, el secretario de Salud Alfredo Stern, el intendente de Avellaneda Oscar Laborde, el presidente del directorio del Banco Ciudad, Roberto Feletti, la senadora Vilma Ibarra, la subsecretaria de Justicia y Legal y Técnica Alejandra Tadei, la legisladora porteña Juliana Marino y el candidato a diputado nacional de Fuerza Porteña Eduardo Jozami, el secretario de Descentralización y Participación Ciudadana Ariel Schifrin, el candidato a primer legislador porteño Norberto La Porta, el presidente de AUSA Héctor Rossi y la candidata a legisladora porteña Laura Moresi.
Expusieron, además de Ibarra y la esposa del presidente, los intelectuales José Nun, Carlos Altamirano e Hilda Sábato, tradicionalmente enrolados en una línea política de la que nunca fue posible sospechar ninguna simpatía por el peronismo.
GORILAS EN LA NIEBLA
Nun se mostró satisfecho y esperanzado con la gestión de Kirchner, aunque advirtió sobre "el peligro que representan para los gobiernos las corporaciones económicas y los organismos de crédito internacional". Nun señaló también que "la presidencia de Kirchner es un barco que navega y al mismo tiempo debe ser reparado".
Carlos Altamirano, por su parte, también se mostró sorprendentemente satisfecho con la gestión del presidente argentino. Destacó además que "la agenda política que propone el Gobierno instaura por primera vez en la sociedad argentina un debate entre la izquierda y la derecha". Una afirmación que fue posteriormente desmentida por Cristina. Pero, paralelamente, Altamirano se mostró "preocupado por lo vertiginoso de los cambio que propone el presidente Kirchner".
Hilda Sábato coincidió con sus antecesores y también se mostró satisfecha con el rumbo que está tomando el gobierno. Aseguró además que el apoyo de Kirchner a Ibarra representa "la formación de una nueva coalición de centroizquierda". De todos modos, advirtió sobre "la posible fragilidad de este entendimiento en el corto o mediano plazo, teniendo en cuenta la escasa experiencia de gobierno que tiene la centroizquierda, que ante la menor negociación del gobierno con sectores del poder, podrían llegar a interpretarlo como una traición, aunque no lo sea".
El jefe de Gobierno porteño manifestó que "la elección del domingo representa un apoyo a la nueva etapa que se inicia en la Argentina, o una vuelta atrás a la década menemista". Luego Ibarra destacó "la necesidad de construir un espacio transversal a los partidos políticos, en el que se agrupen todos aquellos que tienen una misma visión sobre el rol del Estado y sobre las formas de hacer política".
Cristina Fernández de Kirchner fue breve y concreta. De entrada puso en blanco sobre negro su apoyo a Aníbal Ibarra, expresando que "tengo la esperanza de que los porteños no vuelvan al pasado", haciendo referencia a Mauricio Macri. Luego acusó a éste de "ser parte de los grupos empresarios que participaron de actos de corrupción, en especial durante la gestión de Carlos Grosso".
Posteriomente, la senadora nacional por Santa Cruz señaló que "la sociedad argentina debe dejar atrás valores como el individualismo y la despreocupación por las cuestiones sociales, para dedicarse a construir una Argentina que valore la solidaridad y el trabajo".
Finalmente, defendió al gobierno de su marido -y de paso le contestó a Altamirano- al señalar que "la agenda de temas que propone el gobierno nacional no es de izquierda ni de derecha, porque la defensa de los derechos humanos en el mundo de hoy es una cuestión de sentido común y de humanidad".
El evento, que había comenzado a las 17:00, finalizó a las 19:30. Quedó flotando la sensación de que una nueva etapa se abre efectivamente en la Argentina, máxime teniendo en cuenta que las posiciones que sostuvieron en el pasado reciente Nun, Sábato y Altamirano estaban muy lejos del apoyo a un gobierno peronista.