Publicado: 24/02/2008 UTC General Por: Redacción NU

Radiografía de un intrincado kirchnerismo porteño

Algunos sectores del peronismo de Capital revalorizan su posición a la luz de las movidas de Néstor Kirchner en el plano nacional. Mientras todos miran de reojo a los Ibarra, protegidos de Alberto Fernández, surgen como datos quién será el presidente del Congreso partidario, cómo se posicionan los dirigentes en cualquiera de las vertientes que hoy se encuentran bajo la letra bendita K, y lo nuevo radica en existe una fuga por izquierda, más progresista.
Radiografía de un intrincado kirchnerismo porteño
Redacción NU
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El kirchnerismo porteño atraviesa días de incertidumbre, que acaso se estabilicen cuando empiece a sesionar el Congreso del PJ el próximo martes. Entonces se espera que la paz reine en los cuarteles que consumen horas de reuniones y minutos de celulares en el intento por encontrar el nombre que represente a todas las tribus del Partido.

Si para el cuerpo social el hecho puede pasar desapercibido, en las filas justicialistas, la figura de Néstor Kirchner instalado en la cabecera del PJ nacional produjo una suerte de revolución interna en los cuerpos partidarios de varios distritos, Capital Federal incluida, que no es la excepción, sino el espejo y el espacio de oro. Cualquier espacio de poder que aporte a la consolidación del santacruceño, hoy cotiza como el barril de petróleo crudo o la soja de Chicago en marzo de 2009.

El sector que responde al SUTERH, que encabezan Víctor Santa María y Juan Manuel Olmos, ha demostrado una y otra vez en el distrito que cuando se trata de pulsar al afiliado, su estructura es invulnerable. Por esa razón Olmos, vicepresidente de la Legislatura, también ocupa ese cargo en el PJ Capital, segundo del dueño de la pelota, Alberto Fernández.

Si hubiera que llevar el Congreso a los números, el SUTERH y sus aliados ostentan un holgado número para imponer su candidato. Pero esa es, justamente, la madre del borrego, que la cuestión no es de mayorías. La agrupación que lidera Kelly Olmos, la de Alberto Iribarne y los estatales de UPCN que comanda el ?Centauro? Andrés Rodríguez, le habrían pedido a Santa María que acepte ser titular del PJ local, pero el jefe de los porteros no estaría convencido del todo.

Si bien ese sector resignó posiciones en la lista de senadores y diputados nacionales del año pasado, en la de legisladores porteños y en el Partido obtuvieron lugares privilegiados. Y los rumores indican que en el entorno de ambos dirigentes, nadie desea tanta acumulación de cargos, habida cuenta de la negativa que dio hace unos días José ?Pepe? Santa María, padre de Víctor y hombre de activo protagonismo en los 80 y 90, pero ya bajando algún cambio.

Trascendió que Héctor Capaccioli, Superintendente de Salud y hombre del Tío, pretende alzarse con la presidencia a través de un acuerdo con las huestes de Santa María, acuerdo, por el momento, muy verde. Es cierto que entre ambos espacios nunca se cortaron los puentes, pero la última interna dejó algunos heridos. Las compensaciones del Tío le jugaron malas pasadas al bueno de ?Capa?, curado de espanto cuando Alberto le propone algo.

Mientras esto sucede en un pejota que sólo piensa en Kirchner, en la ciudad hay otras realidades: por ejemplo, el manejo de la estructura legislativa del FpV, que conducen en yunta y sin mayores obstáculos, Olmos y Kravetz, jefe de bloque. Ambos son reconocidos como la representación del conjunto. Son interlocutores privilegiados del titular de esa casa, Santilli, relación que se consolidó en esta etapa.

El Colorado representa en Perú 130 los intereses de Macri, junto con el jefe del bloque, Moscariello (ambos participan de las reuniones de gabinete Pro). Y los diputados K comparten y pasan al acto una zona del pensamiento de Fernández. En la Ciudad, son los polos de poder contemporáneos.

La muerte del diputado Elvio Vitali no fue respetada como correspondía a su trayectoria militante. En su velorio se escucharon las primeras voces que pretendían el puesto vacante: el compromiso político es inversamente proporcional al pragmatismo demagógico. La única verdad es que Alicia Bello retornará a una banca y la secretaría de Coordinación que queda libre, es otra discusión, trabada por los popes del bloque que al contrario de lo que sucede habitualmente, entienden que una resolución de esta clase debe ser hecha por todos.

?Tampoco debemos olvidar a Alberto Fernández pero sería bueno que llevemos la solución, si no pone al primero que tenga en la antesala pidiendo laburo?, graficó alguien que conoce a la perfección las reacciones del Tío.

Pero también hay vida K por fuera de la Legislatura y del FpV. La otra semana, Daniel Filmus lanzó una fundación que se especializará en temas citadinos: ahí caminan los que piensan que no hay salida para el gobierno nacional si no encuentra un camino de centroizquierda que contenga, por ejemplo, a referentes de la CTA como Claudio Lozano, contacto del que se encargó Gabriel Fuks, uno de los ideólogos de los senderos que se bifurcan.

Comparten esa idea ciertos sectores del ibarrismo, en sus dos versiones (cada vez más cercanas), la de Aníbal y la de Vilma. La hermana del ex alcalde formó un bloque propio en diputados. Las expectativas de los Ibarra son altas. Es casi una fija: Aníbal encabezará la tira de diputados nacionales.

El destino de Vilma es una incógnita pero no es ajena a la maniobra, sino más bien la protagonista en las sombras. Es que hay dirigentes que entienden que Aníbal Ibarra debe formar parte de ese espacio de ?centroizquierda?, tales como Alejandro Otero del Frente Grande. Y otros, como Lozano, saldrán a responsabilizarlo por la catástrofe progresista. Pero esos espacios coinciden en que para ganarle a Macri es necesario dejar de lado las contradicciones secundarias, acordar sobre temas estratégicos y avanzar en la reconstrucción de lo que alguna vez fue la alternativa ganadora en la Ciudad.

Pero no parece ser Filmus el encargado de llevar ese barco a Porto Seguro. El senador se distrajo en temas como el ABL, la suba de patentes, la cesanteada de municipales y la intervención de la Obsba.

Detrás de la escena, Alberto mira cómo armar el 2009, banco de pruebas para el desafío mayor, volver a ganar la Ciudad dos años después ¿Cómo? No sé.

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