Publicado: 27/11/2007 UTC General Por: Redacción NU

Elecciones en Los Piletones

En Los Piletones habrá este domingo 2 elecciones de Junta Vecinal. Ibarra y Filmus apoyan una candidatura anti-Madres, las Madres apoyan a un ex policía, un paraguayo juega de líbero. El asistencialismo a cielo abierto.
Elecciones en Los Piletones
Redacción NU
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Partió desde la sede del tribunal, Avenida de Mayo al 700, a los suburbios de Villa Soldati. Llegó a Lacarra y Ana María Janner, que a esa altura deja de estar pavimentada y la autopista 7 corta el cielo en Los Piletones.

Graciela Castillo, la arquitecta con vasta experiencia en cuestiones de villa, tenía la orden judicial de depurar el manejo viciado de la Junta Vecinal de Los Piletones y llamar a elecciones barriales en serio. "No puede entrar sin orden de Ruejas", la pararon dos hombres a la entrada del polideportivo a Castillo, sin inmutarse por la presencia de un policía. Mónica Ruejas, llamada por sus vecinos "Doña", fue desde 1999 y hasta este año, la titular de la Junta Vecinal, con sede en su propia casa en la manzana 1.

La segunda vez que Castillo lo intentó, el mandato de Ruejas había caducado (y con ella la distribución discrecional de las cajas de alimentos), pero la situación, para la arquitecta, se puso muy tensa. Al punto que no pudo instalarse en el trailer-oficina que dispuso para su trabajo el juzgado que entiende en la causa, a cargo de Andrés Gallardo.

Pero insistió, instaló, custodiada por patrulleros de la comisaría 36, el trailer bajo la autopista. "A los minutos llegó una camioneta Peugeot Parner gris del año 2006. De allí se bajó Mónica Ruejas para apedrear (el trailer). Su hermano ostentaba en la cintura la culata de una pistola. Yo estaba dentro, dispuesta a trabajar cuando comenzó la pedrada, rompieron los vidrios. Salí, un grupito insultaba. En ese momento me rodearon decenas de personas. No las conocía, pero salieron en mi defensa. Hasta me ofrecieron sus casas para resguardarme", dijo a NOTICIAS URBANAS la interventora, que se molesta cada vez que la califican como “interventora”, por su connotación burocrática.

La tercera es la vencida, eso dicen.
La tercera vez no hubo ataques, sí desinteligencia premeditada. El trailer y el baño químico nunca llegaron. La interventora quedó sola, dentro de un patrullero. Los federales no le permitían bajar. "Un grupo de quince personas con bombos, sacándome fotos y Ruejas hablando con el subcomisario Gutiérrez me rodeaban. Era yo la que estaba presa", relató la arquitecta, experta en viviendas sociales.

Finalmente, después de ochos meses se logró intervenir, en parte porque el poder del polideportivo y centro comunitario sigue en manos de Ruejas, pero no así la entrega de materiales.

Por el contrario, en la Villa 21-24 de Barracas está teniendo lugar una intervención, que parecería encaminada a un proceso eleccionario.

LOS PROTAGONISTAS

Los Piletones es una villa pequeña, existen 500 viviendas. Se formó en 1985, cerca del lago de Soldati, donde se emplazan unos enormes piletones de hormigón que sirvieron como depósito de aguas. La población es, aproximadamente, de unas 3 mil personas. Las cloacas y desagües están colapsados. El agua corriente, la red cloacal, el gas, el teléfono y el correo postal, son derechos básicos inexistentes.

Miguel Ozuna, un ex policía de la bonaerense, vecino del barrio desde hace cinco años, cansado de las arbitrariedades de Ruejas, inició un recurso de amparo en la Justicia, que permitió el renacimiento de la discusión política barrial.

El equipo interventor, formado por Castillo y dos jóvenes estudiantes, logró convocar asambleas informativas, que se realizaron en la capilla San José y lograron galvanizar a los vecinos con el objetivo de una depuración política y económica. Un centenar, entre ellos miembros de las listas candidateadas, discutieron el reglamento de la Junta Vecinal y el reglamento general de las elecciones que se pondrá en práctica el domingo 2 de diciembre, en la Escuela Media N° 2, ubicada en Martínez Castro 3067, entre Barros Pazos y avenida Cruz.

Los presidentes de mesa serán diez miembros de la Asociación Civil por la Igualdad y Justicia (ACIJ), y diez del Centro por la Justicia Básica (CE.JU.BA). Los observadores, organizaciones como el Centro Legales y Sociales (CELS), Poder Ciudadano y la Asamblea Por los Derechos del Hombre (APDH).

En un principio, la conducción política de Los Piletones era un cuerpo de delegados, que se designaba por manzana. Eso se perdió en 1999, cuando se creó una Junta Vecinal de funciones más que dudosas. Pero en la actualidad, tres listas disputan los votos de unas dos mil personas, mayores de 18 años, censadas por el Gobierno.

La lista violeta, número 7 es encabezada por el ex policía Ozuna, y respaldada por la Fundación de las Madres de Hebe de Bonafini, que recibió 32 millones de pesos para un complejo de viviendas. La lista verde, número 10, es una alianza de tres listas y la encabeza Marcial Ríos de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), quien vive allí desde hace doce años y es acompañado por Julio Cari (lista negra y militante del Partido Obrero) y Leonor Montecino (lista rosa y militante de Barrios de Pie). La lista blanca, la número 1, es encabezada por la inefable Mónica Ruejas, que no lleva alianzas barriales pero cuenta con el respaldo del senador electo y ministro de Educación Nacional, Daniel Filmus, y el destituido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra.

Marcial Ríos, 41 años, llegó desde Paraguay hace treinta y cuatro. Trabaja como carnicero y albañil, con eso mantiene a sus cuatros hijos y a su mujer. Su militancia nace de su compromiso religioso. Nunca participó de una elección pero fue el único candidato que defendió con el cuerpo a Graciela Castillo cuando iba a hacer linchada. Sus vecinos aprecian el armado y la ayuda en los velorios y en la asistencia de enfermos. "El centro comunitario y el polideportivo son espacios público que se deben recuperar". Esto es una crítica a Ruejas, a quien conoció cuando se creó la capilla pero de la que se distanció. La Fundación Madres también muestra flaquezas, al decir de Marcial Ríos: "Creo que por desconocimiento se acercaron a Ruejas en un primer momento, y luego con Ozuna. En la obra, Ruejas decidía los puestos de trabajo. Ahora es Ozuna. Es sólo un cambio de nombres, la metodología es la misma". Ríos, que agrupa a paisanos suyos y de otras nacionalidades, un mercosur in situ, es el único de los candidatos que elogió la actuación de la intervención.

Miguel Ozuna, de 42 años, es sanjuanino. Cuando llegó a la Ciudad, en los noventa, se instaló en el barrio Ramón Carrillo y desde que llegó a Los Piletones, hace cinco, trabajó el tema cartoneros. Además, tiene un merendero que "gracias a una donación de la Fundación se convirtió en comedor", y una asociación, "La Paz". Lo llaman el capataz, él lo niega. “Nada más gestionó fuentes de trabajo". La apoderada de su lista es María Rosa, de la Villa 3. "Tuve custodia policial, porque los Rueja me tirotearon la casa". No es su primera elección, "antes, las elecciones eran en el Polideportivo. En la última, Ruejas sacó 360 votos". De la intervención dice lo peor, pese a que comparten la misma adversaria.

Mónica Ruejas es una salteña de 35 años, madre de dos hijas adolescentes. Desde 1999 es la capanga del barrio. Su cercanía con el poder es por medio de Salomón Filmus, padre del ministro de Educación, y también por el ex jefe de Gobierno, Ibarra (aunque descolgó sus fotos del comedor).

Se convirtió en aliada de las Madres hasta que la denunciaron. Dice que vivió por el Plan Jefes y ahora con el de la Ciudadanía Porteña. Reconoce que conduce una camioneta Peugot Parner, propiedad de Corporación Sur. "Me la dieron para llevar la comida. La uso para ir a reuniones, pero pago la nafta". Desmiente sus agresiones a Castillo, pero su bajón es tal que no hizo campaña, aunque amenaza con poner observadores: las Abuelas de Plaza de Mayo. "La intervención es una persecución política. No puede ser que en democracia se meta un juez que está con Bonafini".

"Algunos quizá comenzaron como representantes de su barrio y los han transformado en representantes remunerados, la referencia de lo que es la villa quedó en manos de este puñado de siervos del sistema", analizaron hace meses los curas villeros sobre estos dirigentes.

Los vecinos de Los Piletones tienen en sus manos alejar el fantasma de la Villa 20 de Lugano, donde la elección legitimó el clientelismo y algo más.

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