Hilda Molina se reunió con legisladores porteños
En un encuentro que mantuvo este miércoles con un grupo de legisladores porteños, por iniciativa de Cristián Asinelli, la médica neurocirujana cubana Hilda Molina afirmó que "siempre va a luchar por un poco de libertad en su país" y agregó que le dio "lo mejor de la vida al sistema en Cuba" y se lamentó por tener "el alma destrozada".
Molina fue recibida inicialmente por el vicepresidente Primero de la Legislatura, el diputado Diego Santilli (PRO) y con el vicepresidente Segundo, Juan Manuel Olmos, en el Salón Eva Perón. Luego se reunió con Asinelli (ex Frente para la Victoria, ahora Identidad Popular) y la diputada Victoria Morales Gorleri (PRO), junto a asesores y periodistas.
Asinelli le dio la bienvenida a Molina quien continuó recordando sus experiencias de vida dentro de la isla y su lucha por reencontrarse con su familia que vive en la Argentina. En ese sentido, consideró que resultó "una perfecta esclava de ese sistema" y agregó que fue "una científica que trabajaba y no pedía nada hasta oponerme a que en el centro de neurología donde me desempeñaba, atendieran a más extranjeros que cubanos".
La médica afirmó también: "renuncié al sistema, a la militancia del partido Comunista, a ser diputada y me convertí en no persona, quedé enterrada en vida. Fue en ese momento que Fidel Castro dijo que yo nunca más iba a volver a ver a mi hijo, que era el peor castigo que me podía imponer".
Hilda Molina tiene 66 años y llegó al país el 13 de junio último, luego de obtener un permiso por parte del Gobierno cubano, algo que había intentado conseguir sin suerte durante los últimos 15 años y que -según manifestó la propia Molina- para lograrlo fue clave la intervención de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.