Hoy, en esta Argentina shakespeareana, el thane de Glamis tiene rivales.
No todo termina en el parlamento. Las revisiones trimestrales serán conflictivas.
Una impensada multitud copó la Plaza de Tribunales. Los reclamos partieron no sólo desde el palco.
Guzmán afirmó que “nosotros nos ponemos la camiseta de Argentina”, en tácita alusión a operaciones de la oposición.
La desigualdad. La grieta. La indefensa África. El Rey de los Hunos.
Un préstamo fuera de grado. Una negociación difícil. Una solución imprescindible.
Exigen bajar subsidios, ajustar, congelar, achicar y devaluar. Un atolladero del que será muy difícil salir sin políticas proteccionistas.
Del “back to back” al “carry trade”. De la mora de pago al default. Del purgatorio al infierno.
La nueva variante surgió por el egoísmo de los países ricos, que van por sus terceras dosis, mientras que hay 103 países que apenas vacunan.
Para eso, exigió seguir vacunando, usando barbijos y manteniendo las distancias adecuadas. Además advirtió que “el virus va por los jóvenes”.
Hubo alivio ante lo que parecía ser una derrota sin atenuantes. Los intendentes y la diosa Niké. Un acto de apoyo, con advertencia.
Si se impone la voluntad de los “kristalinistas”, el futuro es negro.