El Espacio Plaza y una buena convocatoria política
El primer recuerdo hípico que este cronista tiene del viejo Perón es su famosa foto en el caballo pinto con uniforme militar. El segundo es haber asistido casi cincuenta años más tarde al Club Hípico Alemán al encuentro-cena que organizara Julio Balbi y su Espacio Plaza en un lugar casi idílico, con motivo de los dos años de existencia del mismo.
Recién llegado de Cuzco, el diputado nacional Jorge Argüello acaparó todos los comentarios (e hipótesis sobre su futuro), se dio el lujo de cerrar el acto tras las palabras del anfitrión, en el cual hizo un llamado a "aprovechar una de las últimas posibilidades que nos va a brindar la política para dignificar a este bendito país y, como siempre dijimos los peronistas, la Patria Grande que representa nuestro continente", adoptando el estilo "estadista" que supo imponer Eduardo Duhalde entre los argentinos.
Al ritmo de la Bersuit y la "argentinidad al palo", se proyectó un video sobre la Ciudad y una prolijamente editada "encuesta" sobre qué piensan los porteños. Sobre esa base Balbi fustigó con dureza la gestión Ibarra aunque sin nombrarlo, haciendo hincapié en el "estado lamentable" que luce la Ciudad, realizando una autocrítica porteña sobre "todos aquéllos que consideran el conurbano como el patio trasero de la Capital y allí mandan toda la basura y los desechos", reinvindicó a la política como la manera de salvar a la Argentina, habló de recuperarla para cambiarle la vida a la gente y no a "esa casta que se hace llamar clase política".
Previamente, ya con las casi doscientas personas sentadas por rigurosa invitación, se proyectó un video grabado en La Plata por Felipe Solá, máximo referente de este Espacio Plaza -al que él mismo reconoció no haber asisitido nunca-, en el que se explayó en la significación de la palabra "compañero", las diferencias que se toleran en el movimiento y lo que esto implicó dentro la vida política argentina.
Invitados de todos los pelajes que fueron pasando estos dos años por la Librería del Colegio, por enumerar algunos: Eduardo Epszteyn, estrenando look de barba de días y cobata con jeans; Abel Fatala, quien sigue dandole forma a su espacio político; el diputado nacional Cristian Ritondo, uno de los motores del oficialsimo en la Cámara Baja; el titular de la Comisión de Presupuesto Legislativa, Jorge Giorno que tiene en preparación un ágape multitudinario en la Rural, el ingeniero Juan Pablo Schiavi, compañero de directorio del anfitrión en el Ente; Rubén Stella, en el rol de invitado cultural; Irene López de Castro, directora de Subterráneos; Pedro del Piero, cantando a media lengua la marcha peronista y el infaltable a todo evento Juan Carlos Dante Gullo, quien llegó un poco tarde como otro eterno caminador, Mario Granero. Sumado a todos ellos había una legión importante de funcionarios provinciales ligados a la gestión Solá.
Todo bien armado, un grupo de jóvenes a cargo de la organización que fuera "reinvindicado" por Balbi y que no perdía ocasión de agregarle la estrofa de la juventud guerrera a la marchita. "Good Show" y se fue otra más de fin de año.