Ibarra entregó personalmente documentación a los legisladores
No se mencionó directamente la sesión especial que está prevista para este viernes para debatir los pedidos de interpelación al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, presentados por la oposición, pero sobrevoló toda la reunión que se llevó a cabo este miércoles en el Salón Eva Perón de la Legislatura porteña.
Tal como anticipó NOTICIAS URBANAS, se hicieron presentes en el Palacio legislativo el jefe de Gabinete, Raúl Fernández, y el vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman, quienes habían sido designados para entregar documentación a los legisladores relacionada con la habilitación y las inspecciones realizadas al local bailable República Cromañón, cuyo incendio ya se cobró 188 víctimas.
Se encontraban presentes en el Salón el vicepresidente primero de la Legislatura, Santiago de Estrada; el vicepresidente segundo, Miguel Talento; y los diputados Diego Kravetz, Silvia La Ruffa (Frente para la Victoria); Sergio Molina y Daniel Betti (Bloque del Sur); Juan Manuel Velasco (Espacio Plural); Fernanda Ferrero (Unión para Recrear Buenos Aires); Norberto La Porta, Roy Cortina (Partido Socialista); Jorge Mercado, Diego Santilli (Juntos por Buenos Aires); Beatriz Baltroc (Autonomía Popular); Gabriela Michetti, Paula Bertol (Frente Compromiso para el Cambio); Laura Moresi, Alicia Caruso (Frente Grande); Jorge Giorno (Partido de la Ciudad); Fernando Melillo (ARI); Susana Etchegoyen (19 y 20 de Diciembre) y Tomás Devoto (Movimiento por un Pueblo Libre).
Luego de la exposición de Fernández -que duró aproximadamente 30 minutos- Betti sostuvo que "la información que nos traen es totalmente insuficiente e inútil dado que fue solicitada por la Legislatura el 30 de septiembre mediante un pedido de informes (presentados por el diputado Jorge Enríquez). Los datos que nos suministran son viejos y atemporales".
Promediando la reunión se hizo presente Ibarra, lo que sorprendió a más de un diputado. El jefe de Gobierno sólo habló diez minutos y no dijo una palabra sobre su posible interpelación. Ibarra aseguró que su presencia se debía a que había querido acompañar la documentación de la tragedia e hizo mención al trabajo institucional que deberá llevar adelante el Ejecutivo y la Legislatura para introducir modificaciones a la legislación vigente a fin de que no vuelva a repetirse un hecho como éste, que "marcó un antes y después en el país".
Una vez terminado el encuentro, Raúl Fernández explicó que "se ha traído toda la documentación que se remitió a la Justicia, no venimos con la idea de realizar ninguna acción para condicionar la decisión que pueda llegar a tomar la Legislatura al respecto".
Con respecto a la interpelación, el funcionario porteño sostuvo: "Ibarra no habló del tema, pero mi posición es que, acercada esta documentación, lo acertado sería que se analice seriamente y no se busquen réditos políticos mezquinos".
"De todas maneras -agregó- el jefe de Gobierno fue claro al responder una pregunta realizada por Melillo. Él no tiene problemas de concurrir nuevamente a la Legislatura si es convocado por los legisladores luego de analizar la información que nosotros les trasladamos".
De Estrada, quien fue el encargado de recibir la documentación que será distribuida entre los diputados, dijo que este encuentro fue considerado como "positivo" por la mayoría de los presentes. En el mismo sentido, la diputada ibarrista Alicia Caruso (Frente Grande) señaló que "esta actitud demuestra que el Jefe de Gobierno no sólo respondió con toda la premura y la prudencia que requería la situación, sino que, entendiendo la importancia de las instituciones, se presentó ante los presidentes de bloque y otros legisladores que venían reclamando su presencia".
Algunos de los diputados presentes en la reunión alegaron que la presencia de Ibarra en la Legislatura era una muestra de debilidad y de su temor a un posible pedido de Juicio Político, algo que está muy lejos de poder llevarse a cabo, dado que no se reunirían los votos para ello. Sin embargo, Caruso aseguró que "no es debilidad, sino responsabilidad. Lamentablemente algunos no están a la altura de las circunstancias y lo demostraron con el silencio al no hacerle preguntas a Ibarra. No sólo son oportunistas, son miserables que se montan sobre el dolor de las víctimas para disputarle el sillón al Jefe de Gobierno", subrayó.
Otra de las versiones que tomó forma en la Legislatura fue que la presencia de Ibarra se debía a un expreso pedido del presidente Néstor Kirchner, quien lo recibió esta tarde en la Casa Rosada. "Nada que ver. El jefe de Gobierno no necesita que alguien le diga que es lo que tiene que hacer. Además, si hubiera sido así, el Presidente tendría que haber venido ni bien ocurrió la tragedia para darle instrucciones", retrucó Caruso.
Por lo pronto, y aunque la izquierda asegura que estarían los 40 votos necesarios para aprobar el pedido de interpelación, las cuentas todavía no cierran. Habría aproximadamente 35 votos afirmativos, lo que podría generar otro revés para la Legislatura en el recinto.
"Si otra vez llegamos a la sesión y luego de un debate extenso y duro como puede ser éste no se llega a nada, serán los legisladores los que ocupen el centro de atención de los familiares de las víctimas, de los medios y de la sociedad. No es bueno dar esa señal", aseguró un funcionario del Parlamento que tiene bien en claro qué números se están manejando.
Otros sostienen que la visita "espontánea" de Ibarra puede servir de excusa a quienes -pese a estar en la oposición- suelen ser funcionales a los intereses del oficialismo. "No te extrañe que muchos de los que apoyaban la interpelación invoquen esta visita para patear para adelante el tratamiento del proyecto, tal como pasó con el Presupuesto 2005 que aprobaron sin chistar", dijo al pasar un legislador que ve a la interpelación como un mecanismo político que podría derivar en la desestabilización del Gobierno porteño.
Lo cierto es que la posición mayoritaria dentro de los legisladores es seguir adelante con la sesión especial del viernes, lo que no garantiza que en el recinto logren los votos necesarios para aprobarla. En cambio, las versiones que indican un posible juicio político a Ibarra no cuentan con muchos adeptos, más cuando Kirchner no le soltó la mano al jefe de Gobierno, pese al silencio inicial del Presidente.