Radicales que buscan su identidad
Un grupo de dirigentes radicales, encabezados por Eduardo Delle Ville (ex secretario de Hacienda del Gobierno porteño), Norberto Rinaldi (ex apoderado de la UCR), Felipe Figuerero (ex diputado porteño y ex presidente de la UCR Capital), Carlos Pedersen y César Whebe convocó a una cena para "recuperar la identidad radical". El encuentro lo realizarán este miércoles a las 21, en Mármol 760.
Los organizadores elaboraron un documento en el que expresan la necesidad de realizar un debate interno para lograr un "consenso mínimo" sobre siete premisas, que consideran "irrenunciables", y que son las siguientes: "la actividad política es un servicio que debe rendirse al pueblo y no un medio de vida para los políticos"; "la militancia política no merece ni puede estar condicionada a retribución económica"; "las decisiones partidarias deben tomarlas los cuerpos orgánicos en debate abierto y amplio, en lugar de ser fruto de conciliábulos de dirigentes"; "la perversa práctica de compra de conciencias destinada a influir en decisiones políticas debe ser absolutamente desterrada"; "los candidatos partidarios a cargos públicos deben garantizar idoneidad, probidad y experiencia además de exhibir conductas ejemplares; "la reelección inmediata en cargos políticos internos o públicos debe ser prohibida a fin de garantizar la renovación partidaria" y "ya mismo debe proponerse a la ciudadanía una profunda reforma política que reconcilie a la sociedad con la democracia".
En el documento, los organizadores de la cena reconocen que en "la Capital Federal, la Unión Cívica Radical pasa por el peor momento de su larga trayectoria".
"Tenemos un partido político con cuerpos orgánicos que no se han constituido y con otros que ya se integraron pero que no pueden reunirse. En la práctica, la Unión Cívica Radical ha dejado de existir en este distrito: no hay debate interno ni presencia en la vida política de la ciudad; no hay propuestas, ni crítica, ni control del Gobierno nacional ni mucho menos del metropolitano. Ni siquiera se ha podido tomar posición respecto de los numerosos afiliados que integran cargos ejecutivos en la administración pública ni de los que públicamente han integrado o apoyado listas electorales contrarias a las del partido", afirman.
"Esta profunda crisis -añaden- no es circunstancial ni se asemeja a otras que hemos sufrido: es la crisis definitiva de todo un estilo de acción política impuesto por los que creen que todo vale, que todo se puede comprar, vender o negociar; por los que abandonaron los ideales para mantener las prebendas y los cargos; por los que prefieren la comodidad cómplice de los pactos y los acuerdos a la intransigente defensa de los principios; por los que actúan en política para beneficio propio en lugar de hacerlo en búsqueda del bien común. Si seguimos así, el colapso será definitivo", auguran.
Los organizadores manifiestan que, lejos de abandonar las filas partidarias, se disponen a tomar la conducción del radicalismo de la Capital que "está prácticamente acéfalo" y exigen que "los que lo condujeron a la catástrofe tengan el gesto de grandeza de retirarse y esperar el juicio de la historia".
"Nadie se ocupa de conducir al partido, no hay instrucciones para los legisladores, y hay un órgano del partido, que es el tribunal de disciplina, que aún no se constituyó", señaló a su vez Rinaldi, en diálogo con NOTICIAS URBANAS.