Publicado: 08/11/2012 UTC General Por: Redacción NU

Desconcentración rápida y pacífica

Luego de gritar sus reclamos, los manifestantes comenzaron a romper filas alrededor de las 21:30. Algunos volvieron a sus hogares, otros se refugiaron en bares y pizzerías.
Desconcentración rápida y pacífica
Redacción NU
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Cuando recién llegaba la gran bandera argentina a la Plaza de Mayo, con el grueso de la concentración proveniente desde el Obelisco, otro tanto empezaba a irse, muy despacio. Parecía que ya había terminado todo. La descarga de ira se había aplacado. Inclusive, un hombre tiró unos carbones y se puso hacer unos chori para ver si la gente comía.

La Avenida de Mayo estaba cortada y la gente paseaba. Algunos entraban en los bares que, de a poco, se iban llenando.

NU consultó a varios policías encargados de los cortes de calle y contaban que, por el caudal de gente, no hubiese sido falta pero "son órdenes. Además, está todo muy tranquilo". Inclusive alguna que otra joven se internó en la feria artesanal Paseo de la Revolución para ver qué se podía comprar.

Tomar el colectivo para el oeste se complicaba. La 9 de Julio estaba cortada pero con varios ómnibus de algunas líneas esperando "luz verde" para iniciar el camino de vuelta.

Nuestro viaje fue en el 64 hasta Once, para combinar después hacia Floresta. La gente caminaba mientras un silencio impensado atravesaba el calor sofocante.

Ya arriba del 8 que se desvió de su recorrido habitual, al retomar Independencia y después Alberdi, la calle da cuenta de una paz asombrosa. Apenas un hombre alto y canoso, junto con su familia, caceroleaba al 3300 de Independencia.

Al llegar a José María Moreno y Alberdi, se veía una buena cantidad de gente, caminando, luego de desconcentrarse de Acoyte y Rivadavia, que fue el punto de concentración para el cacerolazo. El 8 atravesó tres cortes de luz que, casualmente (o no tanto) fueron ignorados entre los motivos del cacerolazo.

Llegamos a destino a las 22. Desde la televisión, informaban que se había iniciado la desconcentración en el Obelisco. Los bares y las pizzerias se llenaban. La protesta había llegado a su fin.

Fotos: Nicolas Savine (para NU)


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