Publicado: 26/06/2003 UTC General Por: Redacción NU

La danza de las candidaturas porteñas se define en porcentajes

La discusión de propuestas comunes es lo más demodé en la confección de las coaliciones electorales. Ir con Macri o con Ibarra significa para muchos exactamente lo mismo, más allá de los esfuerzos del jefe de Gobierno de plantear una contradicción ideológica entre él y su rival. Sólo se habla de porcentajes y como los números no son chicles, la puja por llegar en cada grupo es una "carnicería"
La danza de las candidaturas porteñas se define en porcentajes
Redacción NU
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La política tiene en el "arte de lo posible" una de sus definiciones más clásicas. Y este momento electoral de la Ciudad de Buenos Aires parece demostrarlo como nunca. Es cierto que son varios los candidatos que compiten por la Jefatura de Gobierno, pero aquella voluntad conjunta -quizás la única- de Aníbal Ibarra y Mauricio Macri, parecería confirmarse en un proceso de polarización creciente que incide de modo diferente en las coaliciones grandes y en los partidos "chicos".

Estos últimos vivieron su "semana trágica" cuando el gigante invertebrado de la política argentina se abalanzó por sobre la Avenida General Paz y el Riachuelo e ingresó con amenaza de desangrar la Capital Federal. El síndrome "King Kong" (aquella bestia que aplastaba todo a su paso en la Ciudad) se apoderó de los cuarteles de Patricia Bullrich, de Luis Zamora, del radical Cristian Caram, de los "camaradas" de Izquierda Unida y de los porteños de Jorge Giorno, entre otros. Imaginaban -e imaginan- que sus apuestas a la buena cosecha parlamentaria como la cabecera de playa de sus proyectos de poder en la Capital Federal, podría ser compactada por decisiones o definiciones de un puñado de dirigentes peronistas.

Sobre el final de la semana llegó la calma y la bajada de decibeles del conflicto interno entre el presidente Néstor Kirchner y la ahora muda Comisión de Acción Política, ámbito en el que los gobernadores aún mantienen casi intacto su poderío y sus problemas. El mundo político criterioso coincide en que la "guerra sorda" continuará, aún mientras se vayan alineando unos y otros alrededor de los que hoy tienen más chances, o sea, Ibarra y Macri. Pero el silencio y la prudencia hará disminuir -tal como pretendían los norteamericanos en Irak- las bajas civiles del enfrentamiento.

Así llegamos -en los dos principales cuerteles- a la nueva teoría de los porcentajes en las listas, en la que jamás se discuten los contenidos políticos y las coincidencias, sino con la calculadora en la mano. Los frentes o coaliciones, para no hablar de Alianzas -un ícono del fracaso de este tipo de amontonamientos en contra de algo-, se están conformando por porcentuales sobre los "entrantes seguros" en el rubro legisladores, estimados por ellos en los primeros 20 de cada tira. Una segunda "colada" del 20 al 30 se conformó para los que disputan el repechaje con cada candidato.

La Fuerza Porteña de Aníbal Ibarra dividirá sus espacios por cuartos. Así el ARI, el kirchnerismo, y el Frente Grande rondarán el porcentaje del 25 por ciento, mientras que el restante cuarto quedará para los sueltos, la CTA y el socialismo. En el lenguaje de cierre y dada la complejidad del armado que podría ser descomprimido un poco con la vicejefatura de Daniel Bravo o Juliana Marino, la verdad es que se "están matando a trompadas" en cada uno de los clubes que integran esta coalición, ya que no hay lugar para las exageradas expectativas de todos. Ibarra trabajará después con los sobrevivientes.

En el cuartel de Macri, ya han desestimado en parte los criterios selectivos estrictos que le valieron la postergación de la elección y, acorde a los nuevos tiempos, acordaron "prima facie" un porcentual para el justicialismo que transita, de acuerdo al momento, la banda que va del 20 al 25 por ciento en la lista de legisladores. Esta fuerza le arrancaría también el tercer lugar en la lista de diputados nacionales. No había certeza sobre el destino del Frente de la Esperanza, la tercer tira inscripta el martes pasado y algunos legisladores que habitaban la boleta de la Alianza de Centro podrían pasar a la oficial de Compromiso para el Cambio. Macri también delega y espera para tomar la decisión final.

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