El peronismo porteño quiere "ir por todo" si supera la fragmentación actual
Sin rivales de peligro a la vista en la dudosa interna, ya que la otra precandidata a la Jefatura de Gobierno es la ex legisladora Raquel "Kelly" Olmos, la incógnita para Daniel Scioli es la postura que adoptará Gustavo Beliz, el otro referente porteño que tiene la conducción de la Ciudad entre ceja y ceja. La relación entre ambos ha mejorado con respecto al pasado, pero sin llegar a puntos de acuerdo importantes, y ni hablar de allanarle la candidatura el uno al otro.
Fuentes cercanas a Beliz aseguran que es altamente probable que el titular de Nueva Dirigencia termine alzándose próximamente con la senaduría en litigio con el socialista Alfredo Bravo, hoy en manos de los conjueces de la Corte Suprema. Alguna vez Beliz había afirmado que renunciaría a la misma en caso de que se la otorgasen, pero era otro país y otras circunstancias. Dicha senaduría -a la que todavía le quedan cinco años de mandato- podría ser la llave que destrabe el nudo, pero nadie lo puede asegurar.
Mientras tanto el sector que lidera Miguel Ángel Toma, quizás el más poderoso en términos de aparato y de apoyo del actual Gobierno Nacional, al no tener postulante propio tendrá que negociar su poder con algún candidato. En algún momento este sector -vincualdo a José Luis Manzano- coqueteó con Mauricio Macri pero el presidente de Boca Juniors les cerró la puerta en su armado hegemonizado por sectores técnicos. Finalmente parecerían estar alineándose detrás de Scioli, quien, casualmente, venciera a Toma en la interna cuando desembarcó en la política.
Por último, sin tener definido el juego, el ex síndico Rafael Bielsa, que es impulsado también desde sectores peronistas y algunos independientes, ha mantenido reuniones con casi todos los candidatos -con Beliz comparte su apoyo nacional a Néstor Kirchner- y podría también formar parte hipotéticamente de un futuro acuerdo que contenga a todas las líneas.
Pero la realidad marca que la situación nacional tapa a la del distrito y todavía falta mucho que caminar hacia las elecciones porteñas. Por separado los peronistas evalúan que será difícil y la idea, como ellos dicen, "de ir por todo" (por la Jefatura) sólo podrá ser posible si logran ir tejiendo, con paciencia, estrategias y acuerdos en los que se contemplen algunos gestos de renunciamiento.