Publicado: 03/05/2009 UTC General Por: Redacción NU

Alberto Fernández: de Kirchner a Ibarra

La trama que culminó con la destitución del ex jefe de Gabinete de la Presidencia del PJ Capital. Los nuevos líderes.
Alberto Fernández: de Kirchner a Ibarra
Redacción NU
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La historia se asemeja demasiado a la letra de un tango tristón y puñalero cuyo final no tiene nada de feliz. Y como ejemplo sólo basta mencionar la debacle política que vivió su protagonista. El lunes 27 de abril la desgastada figura pública del ex jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández, volvió a sufrir un nuevo revés. En esa jornada, el Consejo Metropolitano del Justicialismo porteño decidió su destitución al frente del partido y en su reemplazo se nombró a una Comisión de Acción Política que encabeza el vicepresidente segundo de la Legislatura, el diputado porteño del Frente para la Victoria (FpV) Juan Manuel Olmos. En medio de esa movida, que decretaba el fracaso de lo actuado en la Ciudad por el Tío Alberto, el político, a modo de despedida de su gestión, apoyaba públicamente la postulación a diputado nacional del ex jefe comunal Aníbal Ibarra. Por su parte, la resolución del Consejo Metropolitano del peronismo le puso un broche final al derrotero que venía sufriendo el accionar de Alberto Fernández como titular del PJ de la Capital Federal.

La caída libre que padeció la figura del Tío Alberto tuvo un hecho clave que para la mayoría de los observadores políticos marcó el inicio de todas sus desgracias: la renuncia a la Jefatura de Ministros del gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), el 23 de julio del 2008, luego del conflicto con el campo. Esto repercutió en el futuro político del peronista capitalino de una manera decisiva y fue determinante para su ostracismo posterior. La caída en desgracia ante su jefe político, el ex primer mandatario Néstor Kirchner, lo alejó del centro del poder y a eso se agregó la entre escasa y nula repercusión que tuvo su intentona de volver al mando del justicialismo porteño, esta vez desde el llano, fogoneando un rearmado electoral para las legislativas de este año, que fracasó antes de nacer.

"Al analizar el caso de Alberto Fernández, la contundencia de los hechos más recientes puede provocar una mala lectura de lo que fue el accionar político del ex funcionario kirchnerista. La pendiente hacia abajo que sufrió su influencia de poder no comenzó con la renuncia al puesto que tenía en la administración de Cristina Fernández, sino que tiene que ver con lo que hizo desde que llegó al poder de la mano de los Kirchner en el 2003, cuando se convirtió en el poderoso Jefe de Gabinete del santacruceño y desde allí y sin consultas, consensos, ni internas se adueñó del peronismo de la Ciudad, transformándose en su amo y señor", expresó un influyente dirigente del justicialismo capitalino, ante Noticias Urbanas, al dar su versión sobre la caída del Tío Alberto.

ORIGEN FULERO

Siguiendo el razonamiento anterior sobre las malas decisiones políticas tomadas por Fernández desde que se hizo con el poder del PJ Capital, otro importante justicialista porteño entrevistado por este semanario repasó "los primeros desaciertos" del ex funcionario K. "Desde el comienzo, Alberto (por Fernández) se dedicó a vaciar de dirigentes e intelectuales el partido, dejándole el camino libre a Aníbal Ibarra, que por ese entonces, corría el 2003, iba en busca de su reelección como jefe de Gobierno. Todas las figuras de peso fueron corridas del distrito. Gustavo Beliz terminó en el Ministerio de Justicia de la Nación; Alberto Iribarne emigró hacia el Gobierno nacional, a Jorge Argüello lo nombraron delegado ante las Naciones Unidas (ONU), Rafael Bielsa aterrizó en la Cancillería y junto con él sus aliados más cercanos, Guillermo Oliveri y Eduardo Valdés. Y previamente, Daniel Scioli -que se postulaba a jefe de Gobierno- había aceptado acompañar a Kirchner en la fórmula para garantizar la victoria. Luego de esos desplazamientos, se instaló en el partido 'el sí albertismo' que se motorizó a través de la figura del jefe del bloque legislativo del kirchnerismo, Diego Kravetz, y las legisladoras venidas del macrismo y el bullrichismo, Sandra Bergenfeld y Silvia La Ruffa. Todo eso para favorecer a Ibarra, situación que también impulsaba Vilma Ibarra, pareja desde hace años del ex Jefe de Gabinete", se despachó a gusto ante Noticias Urbanas, un justicialista capitalino que nunca congenió con el Tío Alberto.

Según este análisis, Fernández llegó a gozar, en un lapso relativamente corto de tiempo, de un poder que muy pocos políticos tuvieron en toda su vida. "Mientras, la opinión del ex Jefe de Gabinete era clave para el matrimonio presidencial en temas álgidos como fue el caso de las papeleras, un conflicto internacional que enfrentó al kirchnerismo con el gobierno de Uruguay, y sus dichos servían para apuntalar o hacer caer en desgracia a gobernadores del PJ. Y en la Ciudad el peronismo se pinchaba por los caprichos de este mismo funcionario (por Alberto), que lo único que le interesaba era que los hermanos Ibarra no perdieran el poder político", lo vuelve a criticar un histórico del PJ Capital.

Con su salida de la presidencia, el poder pasó a manos de un importante sector del justicialismo metropolitano que está representado por el sindicato de encargados de edificios (SUTERH), en las figuras de su titular, Víctor Santa María -quien además es secretario general del partido- y en la del vicepresidente primero del PJ Capital y vicesegundo de la Legislatura, Juan Manuel Olmos, quienes nunca apoyaron del todo las políticas del albertismo. La amarga realidad de Fernández se debate entre rogarle a Ibarra el sexto lugar en su lista de candidatos a legisladores para "su nuevo pollo", el diputado porteño Christian Asinelli, y el tercer lugar en la lista a diputados nacionales por la Capital Federal para Silvia La Ruffa. Bastante poco para quien tuvo la sartén del poder por el mango.

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