De Narváez destapó la olla macrista
Cuando sale de su casa, a Francisco de Narváez lo acompaña un séquito de asesores, jóvenes, modernos, con teléfonos copados, onda touchscreen o Blackberry, seteados por la lógica de la nueva política mediática. Son el grupo de choque 2.0, preparados en la batalla de trinchera tecnológica.
Por eso, el diputado nacional, cuando declara, lo hace sin hacer ruido, sin interferencias; dice lo que se espera que diga, ni más ni menos. Pero a veces, muy pocas veces, se le suelta la cadena. Alguna vez le pasó con referencia a los Kirchner, pero ahora el blanco fue su socio, su aliado, su amigo empresario, su compañero de golf. De Mauricio Macri dijo que era bipolar, y que en ocasiones tenía una visión ?derechosa? de la política. ¡Bum! Entre tanto aletargamiento mundialista, sus palabras cayeron como bomba. Y la dirigencia PRO pidió una urgente retractación.
Tras un pedido de disculpas, las aguas se calmaron, el propio Macri dio el tema por terminado, pero por lo bajo (y también por lo alto) la bronca sigue. La lectura que hacen dirigentes de un lado y del otro hace referencia a un posicionamiento de fuerzas de cara a las próximas elecciones. Entrelíneas, las palabras de De Narváez se clavaron en la interna propia del macrismo, que se debate entre la orientación del ingeniero de cara a 2011 y por las alianzas que tendría que realizar para llegar al sillón de la Casa Rosada.
Los peronistas macristas aspiran a cerrar un acuerdo con el Peronismo Federal. Lo consideran indispensable para acumular poder y construcción. Por otro lado, el grupo que encabeza la ex vicejefa de Gobierno y actual diputada nacional, Gabriela Michetti, ve el acercamiento con recelo, y lo supedita a que el PRO mantenga su identidad en el armado electoral y no se subsuma en el PJ.
El ingeniero, por su lado, y luego del entredicho, expresó que contempla todas las posibilidades, pero que ?hoy por hoy? no se casa con nadie.
Quizá, con su declaración, De Narváez trajo a la superficie una discusión hacia adentro del PRO, esa que plantea la posibilidad de que Mauricio Macri abandone sus aspiraciones presidenciales y busque la reelección en la jefatura de Gobierno (posibilidad que puede aumentar o no sus acciones según la dureza de los fallos judiciales, como por ejemplo en la causa por escuchas ilegales).
En off the record, un dirigente muy cercano al jefe de Gobierno soltó ante Noticias Urbanas una definición tajante: ?De Narváez no va a ser el candidato del peronismo, y tampoco va a ser candidato a presidente. Macri tampoco va a ir por la presidencia. Se queda cuatro años más en la Ciudad?.
En el mismo sentido se pronunció esta semana Daniel Amoroso, legislador porteño que consiguió su banca (ya va por su segundo mandato) de la mano del PRO y que ahora se pasó a las filas denarvaístas para armar un bloque de dos junto a otra colega, Mónica Lubertino. ?Macri debería ir por un mandato más?, afirmó. Y agregó: ?Yo creo que Francisco va a ir por la provincia. (Carlos) Reutemann podría ser el candidato a presidente?.
Una interna eterna
Esta última hipótesis la plantea un grupo peronista dentro del macrismo, apoyada por el sector de Recrear. Pero también contaría con el visto bueno del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta: la opción de que Macri se quede cuatro años más en el poder de la Ciudad lo seduce, sobre todo si eso representa bloquear la opción de Gabriela Michetti candidata.
Otro elemento que juega a favor de esta posibilidad es la amenaza que soltaron algunos dirigentes del Peronismo Federal de posicionar a un candidato propio en la Capital Federal si el actual jefe de Gobierno se decide por la Presidencia de la Nación, porque no están dispuestos a acompañar a Michetti.
Sobre el rol de la ex legisladora porteña, una alta fuente del bloque macrista en la Legislatura deslizó ante NU que las opciones que maneja, ante este panorama, es ?seguir dos años más como diputada nacional o aspirar a una banca como senadora, que es mucho más tranquilo, porque en el Congreso está pasando desapercibida. No aparece gestionando con otros legisladores los temas importantes, como por ejemplo toda la discusión referida al Consejo de la Magistratura?.
Desde el entorno de la ex vicejefa de Gobierno consideran que, a pesar de la resistencia de muchos sectores del peronismo, apoyarían su candidatura ?porque el peronismo va a hacer todo lo necesario para llegar al poder, está en su genética?.
?Todo depende de lo que haga Reutemann, que en caso de aceptar una candidatura presidencial generaría la decisión política más importante hasta el día de las elecciones. Es el único que podría generar un desbande a los Kirchner. En caso de que el ex corredor de Fórmula 1 no acepte, el que mejor mide a nivel nacional es Macri, por lejos, por arriba de De Narváez y de Solá?, agregaron.
Esto se discute por lo bajo. Álvaro González, legislador del PRO, presidente de la comisión de Presupuesto de la Legislatura, sostuvo ante la consulta de este semanario que esta ?pelea de dirigentes por el posicionamiento es extemporánea, no es lo que la gente quiere o necesita: menos peleas y más trabajo?.
?El problema de fondo en la declaración de De Narváez radica en el hecho de que ellos (por los peronistas disidentes) todavía no definieron qué van a hacer, si van por adentro o por afuera del partido, ni quién será el candidato. Nosotros ya tenemos resuelta la cuestión: nuestro candidato es Macri, y cuando ellos resuelvan sus problemas, nos sentamos y hablamos?, añadió.
?De Narváez se equivocó. No dice la verdad, y además se montó en un concepto viejo cuando dice que Macri es la derecha. Eso lo viene diciendo Kirchner desde hace cinco años para polarizar el electorado entre la centroizquierda o el progresismo y la derecha más furiosa. Macri no es de derecha. Te das cuenta cuando habla, ¿o acaso hacer las cosas bien o solucionar los problemas de la gente es de derecha??, arremetió.
La política no es una foto, sino una película. Entonces, la instantánea de Macri y De Narváez (y si se quiere también de Felipe Solá) festejando juntos en las últimas legislativas quedó en el pasado. Las aspiraciones de cada uno por separado pasan la factura. Es ahí cuando las necesidades del presente obligan a decir stop, y después de mezclar y barajar de nuevo, reflotar la idea de mantener calentito el sillón de Bolívar 1.