Publicado: 27/08/2011 UTC General Por: Redacción NU

Derrumbes: peligro de muerte

Construcción descontrolada, permisos dudosos, empresarios inescrupulosos, habilitaciones sospechadas y falta de control: una combinación letal que en sólo un año se cobró seis vidas en la Ciudad. En el mes de agosto, en 20 días hubo tres desplomes.
Derrumbes: peligro de muerte
Redacción NU
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Palermo, Villa Urquiza, Mataderos, tres barrios porteños en los que los derrumbes se cobraron vidas. Las dos chicas muertas en el boliche Beara, las tres personas que perecieron en el gimnasio Orion Gym y el obrero que murió en una obra. Seis en total, en casi doce meses. Pero viendo las estadísticas, casi podría decirse que Dios posa su mano sobre Buenos Aires para que las muertes sean tan pocas en relación con los hechos que se producen.

Por caso, el pasado viernes 12, luego del temporal que azotó la Ciudad, los cielorrasos de al menos cuatro aulas de una escuela de Barracas se derrumbaron, según lo denunció el legislador porteño Francisco ?Tito? Nenna y la comunidad educativa en su conjunto.

Ese mismo día se produjo otro derrumbe, esta vez en una obra en construcción en el barrio de Floresta. La cifra preocupa, ya que, este mes, en 20 días hubo tres derrumbes en la Ciudad de Buenos Aires. En promedio, uno por semana. Números alarmantes, más aún si se tienen en cuenta las denuncias de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), que semanalmente viene advirtiendo con carácter de urgente al Gobierno porteño sobre riesgos en al menos cinco obras y excavaciones distintas.

La Escuela Nº 3 Bernardo de Irigoyen (Barracas) había recibido el certificado de finalización de obra hacía una semana. Sin embargo, el día del último temporal, pasadas las 11 de la mañana, la directora notó que se comenzaba a acumular y filtrar agua en los flamantes cielorrasos y, para el mediodía, hora de salida de los niños del turno mañana, los techos comenzaron a caerse. Cuestión de minutos para que la historia hubiese sido trágica.

Ese mismo día, un hombre de 68 años resultó herido tras quedar atrapado por el derrumbe de un edificio en construcción en Campana al 200, casi Bacacay. La edificación había sido denunciada en tres oportunidades por la Uocra al Gobierno porteño y finalmente pasó lo que el sindicato había venido anunciando.

Una semana antes, el barrio de Villa del Parque se conmocionó. En la tarde del lunes 1 de agosto se desplomó un predio ubicado en Baigorria al 2400. Como consecuencia, hubo dos jóvenes, de 26 y 29 años, heridos que fueron derivados al hospital Tornú. Según se informó en su momento desde el cuartel local de Bomberos de la Policía Federal, el colapso se debió a que una pared de un predio en construcción se cayó y dejó heridos a dos obreros: uno con politraumatismos y otro con una de sus piernas quebrada.

La tragedia, en cambio, sí se hizo presente en el barrio de Mataderos el pasado 2 de mayo, cuando un obrero de la construcción falleció luego de sufrir la caída sobre su cuerpo del hormigón que se estaba colocando sobre una losa, en una obra ubicada en Juan Bautista Alberdi al 6400.

En este caso nada se pudo hacer, ya que la persona perdió la vida casi en el acto. Sin embargo, algo se podría haber hecho antes: otra vez la Uocra había denunciado deficiencias en la obra. Según un comunicado que emitió el sindicato, ?que no tiene facultad de policía laboral? ?según aclaraba en el texto?, se denunciaron los incumplimientos ante el organismo responsable de control e inspección del Gobierno porteño que, por la cantidad y gravedad de los incumplimientos advertidos, debió haber realizado el control de manera inmediata y, eventualmente, haber clausurado la obra, evitando el accidente que concluyó con el fallecimiento del trabajador. Como quedó de manifiesto, no fueron escuchados una vez más.

Hace poco, el 9 de agosto, se cumplió un año del derrumbe de Orion Gym en Villa Urquiza, en donde tres personas murieron. Por este caso, aún no hay un solo procesado. El local colapsó luego de que una excavadora que trabajaba en una obra lindera afectara los cimientos del edificio. Hubo tres víctimas fatales y once heridos. Una pericia de Bomberos había determinado en noviembre de 2010 que los constructores no habían tomado las medidas necesarias para evitar dañar las estructuras del gimnasio al realizar la excavación.

Los implicados fueron tres: Guillermo Heyaca Varela, el ingeniero a cargo de la obra; Daniel Menta, el dueño de la constructora, y José Pataro, el dueño de la excavadora. Todos fueron procesados por ?estrago doloso?, pero cuatro meses después la Cámara del Crimen revocó la medida. El Gobierno porteño intentó presentarse como parte querellante en la causa, pero la Justicia lo rechazó por considerar que podría resultar imputado.

Cabe recordar que en ese barrio, solamente en 2010, se aprobó la construcción de obras por un total de 152.881 metros cuadrados, una cifra solamente superada por Palermo. Noticias Urbanas conversó con un vecino, quien, además, se dedica al periodismo barrial. Él aseguró que en la zona ?se construye al voleo, se ven obras sin los carteles que indican un permiso para construir, y las multas de clausura son irrisorias. Se pagan y todo sigue como si nada?.

Además, advirtió: ?Sin ir más lejos, estamos todos preocupadísimos por una excavación que se está haciendo junto al Jardín de Infantes Nº 4, en Blanco Encalada al 4900 esquina Colodrero, que desde que arrancó ya tiene fisuras grandes en las paredes. Si pasa algo que no digan que no avisamos?.

La noche del 10 de septiembre de 2010 nada tuvo de fiesta

Todavía por la mañana podían verse a adolescentes que caminaban con la vista perdida y alguna que otra venda por las inmediaciones de Beara, el boliche de Palermo que se derrumbó interiormente y que cobró la vida de dos chicas que murieron cuando el entrepiso del lugar se les cayó encima. Como tantas otras veces, la tragedia también había sido anunciada: en este caso, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (Agcba) había advertido en un informe anterior al derrumbe que, en la Ciudad, la cantidad de inspectores encargados de controlar los locales bailables y dedicados a fiestas y eventos era ?insuficiente?.

?Las habilitaciones otorgadas permiten concluir que no fue eficaz ni eficiente la gestión de los trámites llevados a cabo por la Unidad de Organización en el período auditado?, precisa el parte final que nadie tuvo en cuenta. Además, se señalaba la inconsistencia de datos entre los trámites ingresados y las habilitaciones otorgadas y la carencia de un sistema de registración y seguimiento.

Junto a las construcciones, los locales de baile o de diversión nocturna siguen siendo otro foco donde las cosas, literalmente, se atan con alambre.

En virtud de lo sucedido en Beara, el diputado Fernando Sánchez (Coalición Cívica) había alertado sobre ?más de 100 locales que están mal habilitados y conllevan peligro para la gente. Controles y habilitaciones siempre fueron cajas y lo siguen siendo en el gobierno de Macri. Ahora se las reparten entre sus funcionarios?.

Sin lugar y sin control

Más allá de las culpas repartidas entre políticos y empresarios, las cifras hablan a las claras de por qué se cae la Ciudad: el 10 por ciento de toda la construcción de la Argentina fue en cinco barrios porteños. Gustavo Desplats, coordinador de Proto Comuna Caballito, señaló que desde 1947 se incrementó en 145.730.000 metros cuadrados la capacidad edilicia construida de la Ciudad. Eso equivale a 1.500.000 de departamentos de 100 metros cuadrados. Pero, paradójicamente, no creció en habitantes. En realidad, bajó un 10 por ciento.

?La Argentina tiene 17 habitantes por kilómetro cuadrado, Caballito casi llega a los 30 mil. La Ciudad tiene un promedio de casi 16 mil habitantes por kilómetro cuadrado. Sobre los 38,8 kilómetros cuadrados de los barrios de Villa Urquiza, Caballito, Palermo, Puerto Madero y Belgrano se construyó el 50 por ciento de todo lo construido en los últimos nueve años en la Capital. El nivel de concentración es indignante y crítico?, alertó Desplats a Noticias Urbanas.

Ante este cuadro, el Gobierno porteño continúa sin aplicar la Ley 3.562, que regula las inspecciones en demoliciones y excavaciones, que fue sancionada por la Legislatura luego de Beara. La Agencia Gubernamental de Control (AGC) es la autoridad de aplicación. Actualmente, admitió estar en la etapa de ?formación de los consejos de profesionales?.

La diputada kirchnerista Silvina Pedreira, que preside la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña, declaró a principios de mes que el Ejecutivo no implementaba medidas ?trascendentes? y que tampoco lograba ?ordenar la recepción de denuncias, que siguen dispersas?.

En este sentido, el diputado nacional Dante Gullo (Frente para la Victoria) presentó un proyecto de resolución para que Macri informara sobre la cuestión de los derrumbes. La moción fue elevada hace un año, luego del derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza.

El proyecto, que también fue firmado por el diputado nacional Carlos Kunkel, reclama explicaciones sobre diferentes aspectos que debe aclarar el Gobierno de la Ciudad acerca de los controles que se realizaron en la obra, y destaca que durante la gestión de Mauricio Macri se produjeron ?cinco derrumbes de viviendas? en los que ?perdieron la vida algunas personas y otras sufrieron graves heridas?.

Los casos que reseña Gullo van desde el 16 de mayo de 2009 hasta el 19 de julio de 2010 y abarcan los tres pisos de un edificio que estaban siendo refaccionados en Viamonte y Esmeralda; un local comercial también en refacción en las avenidas Álvarez Thomas y Jorge Newbery; el desmoronamiento de un techo en una obra en Mataderos; la caída de parte de una obra en Floresta, y, finalmente, un hecho en el barrio de Villa Crespo, donde un hombre murió y otro sufrió heridas al caerse la losa de una antigua vivienda que era refaccionada en la avenida Córdoba al 4100.

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