Denuncian la venta de un material prohibido que provoca cáncer de pulmón
El defensor adjunto Antonio Elio Brailovsky denunció que en la Ciudad se sigue vendiendo amianto. Este material, también denominado asbesto, generalmente se utiliza como recubrimiento antiflama y en las construcciones, pero fue prohibido porque causa asbestosis, una grave y -a veces- mortal enfermedad. Sucede que las partículas de amianto que se desprenden se esparcen en el aire y, al ser respiradas, se clavan en la pleura de los pulmones y provocan lesiones que desembocan, varias veces, en cáncer.
El 10 de octubre de 2000 el Ministerio de Salud prohibió la producción, la importación, la comercialización y el uso de la variedad más común de amianto, llamada anfiboles. Al año siguiente, extendió la prohibición a otra modalidad de absesto, denominada crisotilo. Para esta última, la veda comenzará a regir en enero de 2003.
"En numerosos casos, en el momento en que la asbestosis se diagnostica, sus efectos ya son irreversibles", señaló Brailovsky. "Pero nuestro país no se distingue por el fiel cumplimiento de sus leyes y mucho menos de sus leyes ambientales. A pesar de la prohibición, el asbesto continúa vendiéndose por todas partes, sin que ninguna autoridad lo impida", finalizó el defensor del pueblo porteño.
LAS DEMOLICIONES, OTRO PROBLEMA
Otro problema, que se suma al incumplimiento de las resoluciones que impiden la venta de amianto en el país, lo constituyen las demoliciones de edificios en los que se ha utilizado como material de construcción el asbesto. Un ejemplo es la Cárcel de Caseros, cuya demolición fue anunciada por el jefe de Gobierno Aníbal Ibarra hace más de un año.
"En la Cárcel de Caseros hay 24 calderas enormes recubiertas con asbesto. También la sala de máquinas y las cañerías", aseguró la arquitecta Liliana Álvarez, de la Defensoría porteña.
La especialista explicó que, según recomendaciones europeas, para demoler un edificio que posee amianto hay que aislar la zona que lo rodea. La gente tiene que trabajar con máscaras y mamelucos porque las fibras también penetran por los poros. Cuando el termina el hay que desechar la vestimenta como parte del elemento peligroso y las personas que realizaron la demolición tienen que ducharse antes de dejar el área.
Este tipo de cuidados están siendo analizados por el Ministerio de Salud de la Nación para su posible aplicación.