Ruido de hombre fingiendo
Verdad y confusión. Idas y venidas a través del tiempo. Dos personajes se interrelacionan bajo los nombres de X (hombre, acompañante terapéutico, de 45 a 50 años) y Z (hombre de ojos huecos y cinturón desangeladamente ajustado, de 50 a 55 años). El que cuida y el que es cuidado. ¿O será la culpa y el daño? La (casi) muerte de una persona para dejar muerta en vida por la culpa a otra. Los mecanismos de la mente borrarán los malos recuerdos de una mente atormentada como sistema de defensa. Aparecerá una radióloga que los unirá con un pasado para nada pisado.
Z tiene miedo de subir a una montaña rusa, X quiere subir al tiempo que su mente desvariará en recuerdos que no tardarán en aparecer pero que también dependerán de su interlocutor, deseoso de una expiación de sus pecados cometidos por obedecer órdenes ?porque las órdenes se obedecen?. ¿Recordar y perdonar o acordarse y abandonar la lucha? Reconciliación o barbarie, pero, ¿dónde están las ideas y los ideales? Las preguntas van surgiendo pero no con el ánimo de la respuesta certera sino de la búsqueda de la riqueza que implica su pensamiento.
Los personajes son ricos: Z tiene amnesia pero tiene el temperamento y el espíritu del que sabe que la lucha está perdida pero igual se lo van a tener que llevar luchando; X es acomodaticio, sin grandes virtudes sino que cae en la comodidad que brinda la medianía, de la cual ?obviamente? no se destaca. El nexo será esa radióloga de piernas artificiales que aparecerá promediando la obra brindando una nueva apertura.
El texto aborda múltiples aristas, tanto por la temática política como por la relación entre los personajes. La puesta cuenta con un buen diseño de espacio y con una iluminación fundamental para la creación de los lugares. La música será esencial para los climas, con temas de Can y Frank Zappa. Las actuaciones, por otra parte, son exactas.
Ruido de hombre fingiendo apela a la comprensión de un texto a partir de la interpretación de un hecho teatral completo.