Los más y los menos de la jura
Como suele ocurrir en cualquier ceremonia, y más si es de carácter político, no suelen faltar detalles coloridos que visten la ocasión haciéndola más especial. Por supuesto, la jura de los nuevos legisladores porteños no fue la excepción. Desde la producción que exhibieron algunos diputados hasta la excentricidad de otros, pasando por caras, gestos, aplausos y silbidos. Hubo de todo y para todos los gustos.
Sin duda la diputada que captó todas las miradas fue Noemí Oliveto. No por su elegancia ni por su simpatía, sino por su excentricidad. Con ropa menos colorida que su cabello y con una bufanda de lana, Oliveto llegó tarde a la sesión y se despachó a gusto contra los demás legisladores reclamándoles transparencia, amparada en unos blanquísimos anteojos negros. Tanto ella como su compañero de bloque, Gerardo Romagnoli, fueron más que silbados por todos los presentes.
Si de apariencia se trata, puede decirse que todos los diputados estaban impecables y de riguroso traje. Las mujeres, por su parte, tuvieron algunas representantes que sobresalieron del resto: la elegantísima Silvia Majdalani (rodeada por una familia que lució de la misma manera), la distinguida Sandra Bergenfeld y la impecable Paula Bertol, quien desde la grada lució no sólo un impoluto traje blanco sino también su amplia sonrisa. Entre las nuevas diputadas se destacaron Marta Varela y Liliana Parada.
La diputada María Eugenia Estenssoro (Espacio Plural), en tanto, pidió que las sesiones empiecen temprano para "no descuidar tanto a la familia". Solicitud que fue sumamente aplaudida por una escotadísima Nancy Pazos, ubicada junto a sus dos blondos hijos a metros de la banca de su esposo, el diputado reelecto Diego Santilli.
Por supuesto, los legisladores entrantes se mostraron más que eufóricos con la sesión de este viernes. Cual colegiales a la hora de recibir su diploma, inmediatamente después de terminada la ceremonia, fueron rodeados por sus amigos y familiares que oficiaron de hinchada en la galería superior del recinto.
En tanto, en los pasillos, asesores de los diputados que terminan su mandato el 10 de diciembre aspiraban ansiosos la salida de los flamantes diputados para ofrecerles sus servicios, deseosos de conseguir -por lo menos- una sonrisa que los esperanzara aunque sea durante el fin de semana.
Mientras, algunos legisladores salían del recinto, otros -conociendo las costumbres de la actividad legislativa- se dirigieron raudamente hacia el Salón Eva Perón. Allí, entre saladitos y masitas dulces, esperaban el turno de abalanzarse sobre el vicepresidente primero Santiago de Estrada para tratar de "acordar" las presidencias de las comisiones y algún que otro despacho.