Publicado: 06/03/2003 UTC General Por: Redacción NU

Ibarra resiste las presiones del kirchnerismo

Mientras Aníbal Ibarra se toma su tiempo, luego de la implacable jugada que dejó fuera de la cancha a los integrantes de las fórmulas presidenciales (ardid sugerido a último momento por una persona de su estrecha confianza, Juan Carlos López), el kirchnerismo capitalino y nacional lo emplazó con cierta vehemencia para que "adhiera en un plazo corto" a la candidatura del santacruceño. Ibarra apuesta a "relanzar" un proyecto político para competir con Macri y busca socios para ello
Ibarra resiste las presiones del kirchnerismo
Redacción NU
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El jefe de Gobierno, mejor dicho su mano derecha, el "colorado" Raúl Fernández, se encuentra -con su clásica cara de póker y charlas de por medio- acomodando los lugares que les destinará o no al resto de los "carros con melones" que hoy se encuentran girando dentro de su órbita y que, a su vez deben, entre ellos, ir acomodando la carga.

Esto incluye a los radicales, que con Cristian Caram en duda pero con el resto en carrera, presionarán hasta el último día antes de que venzan las alianzas con la posibilidad de una elección solitaria, los socialistas, que tienen voluntad acuerdista siempre y cuando una mínima dignidad se desprenda del apretón de manos, la gente del ARI, que si bien no tiene muy organizado el distrito su jefa se alza con una parte del espacio progresista, y hasta sectores no kirchneristas que tienen un respetable poder dentro del peronismo local y que se sumaron a las tertulias en busca de una estrategia de poder conjunta.

Qué le suma y qué le resta cada uno es la clave de la decisión para Ibarra en este momento. Su principal preocupación pasa por acortar al máximo la ventaja que continúa llevándole Mauricio Macri desde todas las encuestas. Algo más o menos parecido a un empate significaría -según su óptica- la seguridad del triunfo en el ballotage. Un claro triunfo del presidente de Boca en primera vuelta podría tornar indescontable la ventaja, con la lógica de que "los chicos" jugarán todos a ganador. Su círculo íntimo le aconseja que tendría que apostar por la fuerza política que la sociedad porteña interprete como un "arrancador o relanzador" de un proceso que tuvo su punto más débil (y el centro de las críticas) en la faz de la gestión.

El caso de Rafael Bielsa es un caso atípico. Tiene el mismo perfil "progresista" que Ibarra pero no le agregaría una porción significativa de votos ante la ciudadadanía. Además es kirchnerista por vocación propia y puede quedar atado a las decisiones del santacruceño, a pesar de que jura y perjura que seguirá a fondo con su candidatura.

El tema de la vicejefatura es otro de los que ronda permanentemente las charlas políticas. Jorge Telerman es el elegido desde el Frente Grande para traccionar peronismo a la lista, pero sucede que tanto desde el kirchnerismo como desde el resto del peronismo no lo reconocen como propio. Pero en la interna la sorda batalla con Roberto Feletti la tiene ganada.

Cuando quede develado quien, para Ibarra, es el socio mayoritario de la coalición inicial esto tendrá correlato en la fórmula para enfrentar a Macri. El ibarrismo pide tiempo -algo que en el caso Scioli le dio buen resultado- para saber quién queda vivo y quién no en este duro "sprint" hasta el 8 de junio. El kirchnerismo le exige -por ahora con baja capacidad de fuego- una definición nacional que Ibarra parece no estar dispuesto a darle, al menos en la primera vuelta. "Si no, que se la banquen después", amenazan los seguidores del santacruceño, que tienen la certeza de poder llegar triunfantes a la Rosada. Sin darse por aludido, Ibarra, como siempre, prefiere esperar.

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