Publicado: 17/06/2002 UTC General Por: Redacción NU

La estación de servicio de Shell por ahora seguirá clausurada

Este sábado, una cuadrilla de inspectores dependientes de la Secretaría de Gobierno y Control Comunal clausuró la estación de servicio que posee la empresa Shell en Lima e Independencia. Culminaba por el momento una historia en la que hubo informes incompletos, dilaciones y una evidente desidia por parte de las autoridades, que permitieron con su excesiva parsimonia la persistencia de una situación a todas luces ilegal, sin más intervención que el intercambio de correspondencia con la empresa anglo-holandesa
La estación de servicio de Shell por ahora seguirá clausurada
Redacción NU
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Desde que en 1999 la justicia le ordenó a la empresa Shell que se ocupara de remediar la tierra que circunda a la estación de servicio de Lima e Independencia, en la que se había producido una gran pérdida de combustible, todo se había convertido en una nebulosa en torno a la causa.

Desde el día del fallo, las autoridades de la empresa y del Gobierno porteño intercambian misivas de amor y desengaño. En esta última etapa, la directora general de Política y Evaluación Ambiental, Marta Balderiote, le solicitó a la compañía anglo-holandesa que elevara a su oficina un informe acerca del método que utilizaría para cumplir con el fallo de la cámara.

En contestación, Shell le envió a Balderiote un informe que ésta consideró incompleto, por lo que la devolvió con un pedido explícito de ampliación. Desde entonces la situación no ha cambiado. A los informes de Shell siempre les falta algo -una aclaración, u otro informe técnico, o más precisiones del informe que envían- y la directora invariablemente los devuelve, aunque siempre sin tomar medidas, ni siquiera una segunda acción judicial.

El último sábado por la tarde, la Secretaria de Gobierno y Control Comunal rompió la tregua armada que reinaba entre los contendientes. Ese día, una cuadrilla polivalente, fomada por inspectores de Fiscalización de Obras y Catastro, de Verificaciones y Habilitaciones y de Control de la Calidad Ambiental realizó una inspección en la estación de servicio. Comprobó de esta manera que no poseía habilitación para la venta de gas natural comprimido (GNC), ni tampoco para sus instalaciones de seguridad contra incendio, por lo que decidió su clausura "inmediata y preventiva".

La empresa alegó que en 1997 solicitó la aprobación de sus instalaciones antifuego, que hasta ahora no le fue concedida, y que poseen además una aprobación efectuada por la Policía Federal en 1990.

Fuentes del Gobierno porteño, por su parte, respondieron que si no hay aprobación al trámite efectuado en 1997, es porque ésta le fue denegada, y en cuanto al permiso otorgado por la Policía Federal, debería estar registrado en los archivos de la Ciudad, y como ésto no ocurre, el trámite no fue completado.

Hasta el mediodía de este lunes, la empresa anglo-holandesa no había dado comienzo a ningún trámite de rehabilitación de la cuestionada estación de servicio.

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