Publicado: 20/11/2009 UTC General Por: Redacción NU

El Gobierno baja el volumen

Mientras que en otras grandes ciudades del mundo los decibeles de los recitales ascienden hasta 110, el Gobierno porteño lo bajó a 95 a raíz de una serie de protestas vecinales. La queja de los músicos.
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En octubre de este año, a raíz de la denuncia por "ruidos molestos" de un grupo de vecinos, la justcia decidió clausurar River, GEBA y el Club Ciudad, como escenarios de espectáculos musicales.

Luego, tras constatarse que los niveles de sonido eran considerables, se levantó la medida y se permitieron nuevamente los shows. Sin embargo, esto parece no ser suficiente.

El Gobierno porteño, a través de su Agencia de Protección Ambiental, limitó los decibeles en las últimas fechas del festival de música Pepsi Music, realizado los primeros días de noviembre en el Club Ciudad.

Según informó la productora Pop Art, el festival comenzó con 100 decibeles de sonoridad, sin embargo por protestas de los vecinos, la Agencia de Protección exigió que se baje a 95 decibeles.

Los músicos se mostraron disconformes con esta situación y lo repudiaron en sus shows. Tal es el caso de Ricardo Mollo, cantante de Divididos, que manifestó durante su presentación que van a tener que "buscar lugares en donde podamos tocar a volumen de rock".

"Hay dos maneras de limitar el volumen: reduciendo la potencia en consola o colocando elementos, como pantallas, para insonorizar", informó a Clarín el director general de Evaluación Técnica de la Agencia porteña, Horacio Walter.

El problema que tiene el Club Ciudad en que "no tiene una caja que haga de aislamiento hacia el exterior como si lo tiene River o Club GEBA", agregó. "Entonces, hay que disminuir tanto el sonido en consola que se hace impracticable para un concierto de rock, que es algo que requiere volumen", continuó el funcionario de la Ciudad.

Si bien las clausuras de estos tres escenarios se levantaron, la Justicia continúa investigando posibles irregularidades en la organización de eventos, que habrían derivado en la no realización del estudio de impacto ambiental previo a la realización del espectáculo, como lo demanda la legislación pertinente, como por ejemplo la intensidad de los ruidos y las vibraciones.

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