Rebelión en la granja radical II
El presidente del bloque radical de la Legislatura porteña, Fernando Caeiro, presentará la renuncia a su cargo en la reunión de bloque que se realizará este martes a las 16. El legislador les planteará a sus pares que el martes próximo, a más tardar, deberían elegir a su sucesor.
El próximo presidente del bloque podría ser el nosiglista Rubén Campos, que contaría con el acuerdo de sus colegas.
Caeiro, un ex delarruísta, le manifestó a un cronista de NOTICIAS URBANAS que "en realidad yo no renuncio, sino que con mi actitud estoy anticipando lo que iba a ocurrir en los primeros días de diciembre".
Posteriormente, ante la insistencia perodística, Caeiro reconoció que lo suyo es una renuncia y que no son ajenos a ella dos hechos, uno reciente y el otro de larga data. En el primer caso, la semana pasada Caeiro estaba dispuesto a votar afirmativamente la insistencia de la Ley 871 -vetada por Aníbal Ibarra-, que reducía la jornada de los trabajadores de Metrovías a seis horas, pero todo el resto de su bloque prefirió apoyar la postura del Poder Ejecutivo, en detrimento de la suya, y dejar caer la insistencia.
El segundo elemento es que hay tres diputados -Rubén Campos, Daniel Bravo y Jorge Enríquez- que, desde que Caeiro fue elegido para presidir la bancada, se negaron a asistir a las reuniones, disconformes con la decisión de sus colegas. Si bien los rebeldes votaron -durante el año legislativo en curso- en consonancia con sus correligionarios, hubo ocasiones en las que la temperatura interna de los radicales excedió el límite que permite la convivencia.
En los últimos días del año pasado, un rumor surgido de los pasillos de la bancada radical daba cuenta de que Campos y Bravo se disponían a abandonar el bloque para formar su propia bancada. Por esos días, ambos legisladores negaron la versión, aunque luego, efectivamente, desistieron de participar en las decisiones que tomaron sus adláteres.
Enríquez, por su parte, cuestionó la elección de Caeiro como presidente del bloque -ambos pertenecían al delarruísmo-, ya que su intención era la de enfrentar a Ibarra y la presidencia de la bancada implicaba negociar con el jefe de Gobierno.