Se cayó lo de Rodríguez Felder
El titiretero, filósofo, editor, novelista y ministro de Cultura designado por Macri para esa cartera, cayó en desgracia. En estricto off the record, fuentes del PRO, reconocieron a este medio que el hombre fue bochado antes de asumir.
Acaso hayan sido las desafortunadas expresiones sobre el arte conceptual, el relativo anonimato de su nombre o las operaciones echadas a rodar por usinas antimacristas, lo cierto es que sumadas a los numerosos editoriales gráficos y audiovisuales contra sus intervenciones, los prohombres del PRO habrían decidido un relevo del personaje.
Rodríguez Felder es un señor de 64 años, editor, dueño de la casa "Imaginero", autor de más de doscientos libros y de un sistema filosófico. Duró lo que un pelado en la nieve, demostrando que en esta Ciudad, la corporación cultural tiene un poder que aliado a los medios, vuelve relativa la legitimidad ganada en las urnas.
El ministro de Cultura que no llegó a asumir, como el presidente que no fue, con el tiempo se convertirá en un tópico urbano. Ahora es sólo comidilla y una lección para Macri: una cosa es declamar y otra gestionar.
Si la gente de la cultura cultiva todos los prejuicios de las clases medias (medio) ilustradas, el primer encontronazo del futuro jefe de Gobierno habría resultado a pura pérdida.
Por otra parte, varias fuentes políticas consultadas por NOTICIAS URBANAS, aseguraron que el radical y ex secretario de Turismo de la Alianza, Hernán Lombardi, sería uno de los posibles candidatos a reemplazar al ministro que no fue.