Un trago para ver mejor
Un trago para ver mejor,
Un trago para ver mejor,
Si no fuera por un trago podría ser peor
La Mississippi Blues Band
Qué significa en clave política que se enfrenten el domingo venidero Mauricio Macri y Daniel Filmus. Una de las primeras conclusiones que se pueden sacar es que el hombre es efectivamente el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Ya el ARI de Lilita Carrió y el proyecto K porteño con Rafael Bielsa a la cabeza habían sucumbido por un score parecido (aunque más barato) en el concepto de paliza, algo que se debió leer como un adelanto, una muestra de lo que podía pasar si dividían al electorado que catapultó a Aníbal Ibarra en 2003. Y lo hicieron igual, con toda la carga de torpeza que ello implica, Jorge Telerman, Elisa Carrió y Alberto Fernández no quisieron ver lo obvio. Tan difícil era ver que centroizquierda no marcaba más la cancha como en elecciones anteriores, que encima la pelea de alto voltaje no dejó despegar a ninguno, que la cancha era de Macri, que Mauricio que es Macri pero no es boludo, no iba a hacer olas, siempre sin poder creer que le dejaran la pileta vacía para hacer el largo más tranquilo de su corta vida política, de manera muy similar a las legislativas de dos años atrás. Mauricio es Meolans a veces, cada dos años.
Parece mentira que en las cumbres del poder de nuestro país, ya que los porteños hace tiempo tenemos la suerte -o no- de nacionalizar nuestra elección con visitantes ilustres en nuestras boletas que pueden ser de Chaco, Santa Fe, Tandil o Córdoba como Fernando De la Rúa, no vieran por dónde venía la mano. De Kirchner para abajo jugaron todos, pero me pregunto ¿a qué?
"Y nos sacará más de 10 puntos" se preguntaban en el bunker de Telerman tan solo tres días antes de la elección ya cuando había números de los buenos arriba de la mesa o sea cuando estaban terceros. Los otros (K) siguen presionando hasta el día de hoy a artistas que luego contratarán para los shows semioficiales en aras de que el desprestigio ajeno esconda un poco el de ellos, cuando se conozca el resultado del ballotage.
León Gieco por supuesto que votará por el menos malo para la gauche para ser coherente con una historia que nació con sus caballos cansados y la Navidad de Luis hasta Yo soy Juan (que se quedó afuera por poquitos votos), le creemos, más allá de lo desagradable que debe ser que hagan campaña - y encima ya perdida- con sus convicciones o las de cualquiera otro. Entre ellos los hay oportunistas, apretados, y advenedizos del poder sin contar lo que están siempre cerca del poder y cambian de traje igual que los funcionarios o legisladores. Muchos de ellos -como Aníbal Fernández- tampoco resisten el archivo.
A veces me pregunto si desde el electorado no macrista, que integran entre otros los mercaderes de la cultura a los que nos referíamos arriba, si a alguien se le ocurrió pensar que le íbamos (en bloque) a entregar como sociedad, como conjunto de ciudadanos la Ciudad a Macri. Porque parece haber sido una construcción colectiva de los porteños, unos decidieron ir divididos quien sabe por qué, otros maduraron y no se comen más el cuentito del bueno y el malo o al menos quieren verlo y no que se lo cuente cualquiera de los horribles que eligen a los artistas, otros se creyeron que de la mano del Presidente (como si fuera Ramón con los cuervos), otros que porque "hicimos el doble" le van a ganar al que les lleva el doble pero de ventaja, y así podríamos seguir especulando hasta el ridículo llamado de la izquierda a votar en blanco en la segunda vuelta cuando hasta mi abuelita se enteró que ese sufragio es funcional al ingeniero de verdad (¿cuánto peor, mejor?, bien rojo todo), el que estudió ingeniería en la facultad privada, no el otro. Patético el diferenciamiento de Luis Zamora, pero si uno suma es increíble ver cómo se alinearon los planetas.
Hoy se empezó a hablar de difícil transición. Roguemos a quién sea que no empiecen las cosas raras porque cuando alguien tira la piedra por algo es, de mínima porque es un irresponsable, pero con poder. Macri, "lo tuyo está", es cierto que no hay nada imposible en la vida, pero sí, ya esta sociedad hizo todo para que afane el hombre, qué quieren inventar ahora los que se ocuparon del diseño de este desastre para sus intereses, prepárense para la última foto, va ser de esas de las que necesitan de un buen trago o dos. Se lo ganaron.