Chabán se quedó sin palabras
Se quedó mudo. Una vez que se agotó la historia, o mejor dicho su relato particular de los hechos, el ex gerenciador de Cromañón, Omar Chabán, no pudo contestar preguntas claves sobre la tragedia, que el juez de la causa Julio Lucini, le hizo sobre la noche macabra del 30 de diciembre del 2004. Sólo se limitó a eludir responsabilidades. Primero dijo que no sabía cuanta gente había en el boliche la noche del incendio y después señaló que el certificado de Bomberos era responsabilidad de los dueños del local, la empresa Lagartos, de la que hasta ahora se sabe poco y nada.
En su tercer día de indagatoria realizada este viernes 10, en el Palacio de Tribunales, en Talcahuano 550, el empresario volvió a pegarle a Callejeros, sostuvo su teoría acerca de que el incendio fue intencional y reiteró no tener vínculos con el gobierno de Aníbal Ibarra.
El testimonio de Chabán es el paso previo a su liberación inminente que podría producirse en los primeros días de la semana que viene luego de presentar los avales para la fianza de 500.000 pesos, dispuesta por la justicia para que dar libre.
La negativa del empresario sobre ciertos temas claves de la causa, enojó a Lucini y al fiscal Juan Manuel Sansone. Para los investigadores esta postura hizo que el expediente avance muy poco. No respondió como fue su llegada a Cromañón, tampoco cual era la relación con los dueños del lugar, señaló que si sabía que en el local entraban 1.000 personas no empezaba a trabajar y cuando Lucini lo inquirió sobre si no se había dado cuenta de la cantidad de gente que podía ingresar en el boliche, Chabán volvió a guardar silencio. Esta pregunta es clave para la causa, ya que el empresario maneja Cemento desde la década del 80 y sabe por experiencia cuanta gente cabe en un local.
Al referirse al tema de la media sombra volvió a negar responsabilidades y aseguró que como el local no era suyo, no podía hacer los cambios que quería. En definitiva el hombre que espera pasar los días que lo separan del juicio oral en la casa de su madre en San Martín, no aportó datos demasiado significativos en sus tres día de declaración.