Publicado: 22/02/2007 UTC General Por: Redacción NU

World of Warcraft tiene siete millones de suscriptores

El juego de comptación más popular del planeta se llama "World of Warcraft" (wow, como lo conocen sus acólitos). Son siete millones de suscritores en todo el mundo. ¿Qué es lo que tiene a tanta gente fuera de sí?
World of Warcraft tiene siete millones de suscriptores
Redacción NU
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Es una pregunta que tiene varias respuestas. En principio, se compra el juego, se instala, se da de alta una cuenta -en la que se paga mensualmente tambièn el servidor–, se selecciona un avatar (un gnomo, un duende, un orco) y después se le da una profesión: druida, mago, guerrero, hechicero.

Después habrá que entrar al "mundo": donde lo único que hay que hacer es cumplir misiones, subir de nivel y afanarse por encontrar, junto con la ayuda de otros que también se niegan a dar su nombre, el mejor armamento posible.

Nada nuevo bajo el sol. Hasta ahí. Pero hay más: no es un juego diseñado para ganar sino para habitar. Entrar pensando que algún día se va a ganar es inútil: hay que entrar a Warcraft como a una "realidad aparte", dispuesta a transformarse en una segunda vida.

Sólo para llegar al nivel 60 –que hasta ahora es el máximo- se necesitan más de doscientas cincuenta horas de juego, cuando un video común no toma más de cuarenta.

La clave del fenómeno parece estar no en el juego sino en la comunidad on line. Los que participan en wow se inventan amistades virtuales, noviazgos en bits e incluso matrimonios (en el mundo "real").

Hay una anécdota de dos japoneses que se conocieron en Azeroth –es la tierra ficticia de wow–, se enamoraron y se casaron, primero en una iglesia dentro de wow y luego en una capilla de verdad.

Podría ser la prueba de que el mundo imaginado es un efecto instantáneo. En ese sentido, quizás no haya juego más real que World of Warcraft.

Dentro de wow no existen personas con nombre y dirección, ni existe Estados Unidos, ni la Argentina, ni sistema judicial, ni escuelas, ni oficinas.

Es más: divulgar información personal se ve como una ofensa para los demás jugadores. Dentro de wow nadie es lo que es y al parecer, el invento resulta de lo más grato: si Barry Wilson de Oklahoma se dedica por la mañana a cargar cajas, por la noche es Osangar, un hechicero perteneciente a la facción de Ne Kah Ne Tah dedicado a la cacería de los dragones de Dustwallow Marsh.

Hay, como él, siete millones de suscriptores.

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