Publicado: 10/08/2012 UTC General Por: Redacción NU

"Necesitaba algo nuevo en mi carrera"

Después de su boom mediático de la mano de Marcelo Tinelli, asume el desafío con su unipersonal &quot;Mi hijo, mi mamá y mi cocina&quot;, escrito por el Chino Volpato. En una charla con NU, habla sobre cómo fue salir del humor frívolo; la emoción de su papá, Juan Carlos, y el cariño a sus fans, a quienes quisiera dedicar más tiempo.<br />
&quot;Necesitaba algo nuevo en mi carrera&quot;
Redacción NU
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"La propuesta de hacer 'Mi mamá, mi hijo y mi cocina' me llega por Juan Cantafi, de la productora Ideados, contándome que había mandado un e-mail en el que estaba la obra. Estaban muy interesados en que la leyera, decían que era para mí. Si bien tenían un plan B, no había mucha gente que la pudiera llevar adelante y me entusiasmaron con el proyecto. Esto fue en un viaje, que venía de Córdoba, volviendo a Carlos Paz. ¿Viste que manejás y reflexionás? En esos viajes largos, cuando estás sola, se hace este tipo de meditación. Venía pensando en cambiar y hacer otro tipo de cosas. Qué iba a hacer cuando volviese, al terminar la temporada de Qué gauchita mi mucama. Estaba esta inquietud, durante el viaje. Llego a casa y me llega el e-mail. Era como que Dios me decía '¿querés hacer otra cosa? Ahí la tenés'.

"La obra ahonda en el mundo femenino. A las mujeres les va a llegar de manera más concreta y definitiva. A los hombres los toca desde otro lugar. Lo más interesante de la puesta es que, al ser escrita por un hombre, es la visión del mundo femenino por un hombre. Busca reivindicar al ama de casa, con su entrega y labor, que aparece generalmente escondida. No es juzgada de ninguno de los dos lados, sino que es expuesta. Desde la visión masculina, el hombre participa activamente en esta identificación de nuestra femineidad en el transcurso de la obra. Yo la hago desde mi universo y él la escribe desde su universo, y todo se amalgama. La presencia de los personajes masculinos cobra relevancia a lo largo de la obra."

Impasse 1: Un rato antes del inicio de la función, llegamos a La Casona. Subimos las escaleras hasta el camarín de Iliana. Está hablando con un par de fans cordobesas que la vinieron a ver. Nos saluda con una sonrisa y comenzamos con la entrevista.

"En la puesta trabajamos con la técnica de mapping, de multimedia, que hace las veces de escenografía. Podría haber sido más complicado, pero ya había hecho El Ratón Pérez que, si bien no tenía multimedia, usaba voces grabadas. Ya estaba acostumbrada a manejarme con este tipo de tecnologías en el escenario, respetando los tiempos. Es fundamental entrar exactamente, en palabra e intención, en un determinado tiempo, que es el que se plantea desde el comienzo. Si se cambia hay que tener presente el momento para hablar. Acá fue más precipitado, con menos tiempo de ensayo con las voces grabadas. Todo llevó mucho tiempo y recién una semana antes terminamos de grabar las voces. Las escuché dos o tres días antes del estreno. Una trata de tener muy segura la letra porque es un personaje que habla mucho en esa necesidad de hacer catarsis de todo lo que le pasó en su vida. Todos estos repasos que hace de su niñez, de su adolescencia, son de mucha letra, y quería estar muy segura.

"No sé si esta obra abre una nueva puerta en mi carrera ya que siempre fue la misma. Agradezco a la productora y al Chino por haber confiado en mí para llevar adelante este personaje. Venía encasillada en lo que es un humor más frívolo. Esto vino quizá por ese personaje que me dio tantas satisfacciones, de la mano de Marcelo (Tinelli) ?y que sigue teniendo vigencia?, que es la Iliana cantante. La gente lo compró y lo sigue queriendo, pero yo soy actriz. Los desafíos que se me fueron presentando, en la conducción, con los niños o en el Cantando, los asumí desde el lugar de la actriz que está jugando un rol de conductora, de un infantil o de una cantante. Hay un prejuicio a la hora de aceptar esto nuevo. El periodismo especializado y la crítica tienen cierto prurito de venir por el origen tanto del Chino como del mío, pero después se sorprenden. Vi que en las críticas afirmaban que este desafío se encaró con profesionalismo. Tengo una formación teatral, de la Escuela de Arte Dramático, que tenía dormida porque no se daba la posibilidad. Me gustaría que se permitieran lo mismo que ocurrió cuando encaré El Ratón Pérez o cuando fui vedette, y en ambas tuve las mejores devoluciones. Si hago este unipersonal es porque sé que puedo hacerlo y tengo las herramientas para llevarlo adelante. No lo haría si no me sintiese capacitada."

Impasse 2: Iliana tiene esa simpatía que la hizo reconocida en la tele. Responde a todas las preguntas sin inconvenientes pero se emociona cuando habla del amor de los fans y de su papá, Juan Carlos Calabró.

"Mi papá ya vino tres veces a ver la obra y las tres veces lloró. El día del estreno se largó a llorar de una manera? ¡Una emoción, que no podía hablar! Subió al escenario y me dijo con una humorada: 'Hija, a ver qué aprendió, qué le enseñaron en el Conservatorio'. Después, no podía hablar. No le había contado absolutamente nada y quedó sorprendido y anonadado por el recorrido que vio arriba del escenario. ¿Sabés qué? Si no fuese actriz, hubiese sido? ¡actriz! Creo que no hubiese podido ser otra cosa. Por mi forma de ser, si me hubiese tocado ser otra cosa, hubiera ido por la versión más acabada de eso. Me gustaba la diplomacia o carreras como Abogacía o Ciencia Política, que me permitiesen llegar a la diplomacia y las relaciones públicas a nivel internacional. Pero, sin duda, en algún momento hubiese tenido que pasar sí o sí por esto, porque es la necesidad de expresar a través de uno y expresarse. En un principio, mi papá me dijo: '¿Qué querés ser? ¿Esto o actriz?'. Y le dije que quería ser actriz. Es lo único que vivía en mí.

"Trabajar con Marcelo Tinelli fue una bisagra en mi carrera. Fue una posibilidad que se me brindó de demostrar todo mi potencial dentro de lo que es el humor y el histrionismo, con una libertad creativa absoluta. Nadie me decía por dónde ir? aunque algunas veces lo decía pero no salía con la frescura que se requería. Después, no conté más nada y confiaban en mí. Lo mejor era sorprenderlo a Marcelo delante de las cámaras, con la libertad absoluta de proponer y crear. Salvo algunos lineamientos generales, va todo a sorpresa.
Me llevo muy bien con la popularidad. ¡Me encanta! Me gustaría tener más tiempo con mis fans. Viajan mucho para verme. Los osos, las flores, las cajas, los regalos. Está muy bueno recibir estas demostraciones de afecto, aunque a veces me enojo porque no hace falta tanto. Con una carta, ya está; un dibujo, un collage es suficiente. Me encanta y me gustaría tener más tiempo. Trato de hacer lo que puedo."


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