Publicado: 28/02/2006 UTC General Por: Redacción NU

Ibarra se defendió en medio de un escándalo

El presidente de la Sala Juzgadora Julio Maier reaccionó apresuradamente ante el grito de un familiar. El resto estaba cumpliendo el plan de silencio absoluto hasta el final. Maier ordenó el desalojo de la sala por la policía y ahí fue cuando las madres comenzaron a gritar en agudos que helaban la sangre y los padres bramaban "Ibarra mirame", lo insultaban y mostraban la foto de sus hijos. El jefe porteño se quebró luego de los insultos y hasta reivindicó al cardenal Jorge Bergoglio
Ibarra se defendió en medio de un escándalo
Redacción NU
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Terminó el período de debate en el proceso de juicio político que le sigue la Legislatura porteña al suspendido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, en medio de un escándalo. El presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, reaccionó desmedidamente ante el grito de un familiar luego de un comentario de una película cinematográfica realizados por Ibarra cuando hacía uso de su derecho a defensa. Fue sólo un familiar, el resto estaba cumpliendo el plan de silencio absoluto hasta el final y entonces Maier ordenó el desalojo de la sala por la policía y las madres entonces comenzaron a gritar y los padres decía "Ibarra mirame" y mostraban además la foto de los hijos.

Hasta ese momento los familiares de las víctimas habían pronunciado sólo algún que otro grito cuando la defensa pronunció su alegato y algún que otro aplauso cuando la fiscalía pidió la destitución de Ibarra y la inhabilitación por diez años para el desempeño de todo cargo público. Pero llegó el momento que todos preveían y el dolor se manifestó acaloradamente.

Ese momento marcó un punto de inflexión en el discurso de Ibarra. Previamente el suspendido Jefe de Gobierno había hilvanado un discurso firme, el habitual, había defendido a su abogado Julio Strassera, descalificado a la oposición -haciendo hincapié en la fiscalía-, enumerado los logros obtenidos durante su desempeño como abogado y criticado el proceso que llevó a cabo la Legislatura.

Asimismo, afirmó: "Una abrumadora mayoría de la sociedad está en contra de la destitución. Un juicio político sólo sintoniza con la justicia o con la sociedad, pero acá sólo sintoniza con un sector político que quiere la destitución de un Jefe de Gobierno y eso no es más ni menos que un golpe institucional".

En tanto, después del desalojo de la Sala -en tramos, dramático- Ibarra aseguró: "Lamento profundamente todo lo que ha ocurrido. Pido disculpas a todos los familiares porque seguramente no supe transmitirles el dolor, la impotencia y la bronca que siento desde el primer día. Pido disculpas si alguna palabra mía llegó desde otro lugar, yo nunca pronuncié una palabra contra los padres porque perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una persona. Nunca polemicé con ellos ni lo voy a hacer".

Además, sostuvo: "Todos tenemos que aprender de lo que nos pasó. Es y será un dolor inmenso pero creo que la sociedad esperaba de todos otra cosa. La sociedad esperaba que el oficialismo y la oposición trabajaran juntos para minimizar los riesgos, nunca vio con buenos ojos la utilización de la tragedia. Los muertos, los sobrevivientes y la sociedad se merecían otro debate". Aquí llegó el jefe porteño con la vosz casi quebrada, poniéndose quizás por primera vez desde lo político por dentro del problema. Mostró su faz más humana, la que nunca había salido de su cuerpo y sus palabras. Reinvindicó -también por primera vez- al cardenal Jorge Bergoglio y sus dichos de la homilía de la Catedral a un año de la tragedia cuando el prelado dijo "Buenos Aires no lloró lo suficiente".

Para Ibarra "hay que trabajar para que la sociedad tenga más respeto por las normas y dialogar con nuestros jóvenes. Perdimos mucho tiempo en esto de buscar una ventaja política. Cualquiera sea el resultado de este juicio, no tengo ningún ánimo de revancha. Nadie nos va a devolver a los que perdieron la vida, nadie. Pero todavía podemos hacer muchas cosas. El mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas es cuidar a nuestros jóvenes, en especial a los sobrevivientes. Hay que comprometerse en serio con la verdad y la justicia".

Luego del discurso de Ibarra, las personas del entorno ibarrista que se recluyeron en el Salón Eva Perón ante el desalojo del recinto exigido por Maier rompieron en un fuerte y prolongado aplauso hacia su jefe que se fue inmediatamente anulando una rueda de prensa. Su estado de ánimo según los allegados no era el mejor. En tanto, los pasillos de la Legislatura estaban repletos de familiares de las víctimas de Cromañón. Algunos llorando, otros gritando, otros buscando algún abrazo amigo.

Por otra parte, este jueves la Sala Juzgadora definiría la fecha en que se dará a conocer el veredicto. Aunque estaba previsto que fuera el 10 de marzo, hay legisladores que pedirán que se anticipe la audiencia.

Maier les solicitó que le avisen la fecha de la audiencia con, al menos, 72 horas de anticipación y agradeció el comportamiento de los familiares de las víctimas porque "hasta hoy se había llevado a cabo todo con normalidad".

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