Publicado: 24/08/2005 UTC General Por: Redacción NU

Historias de inmigrantes

Como todas las semanas, Canal 7 continúa emitiendo el ciclo "Historias de Inmigrantes". Los protagonistas cuentan sus historias de vida, en las que predomina el sacrificio
Historias de inmigrantes
Redacción NU
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Una vez por semana las diversas experiencias de inmigrantes tienen sus espacio en la televisión con el envío "Historia de Inmigrantes", que se exhibe los martes, a las 22, por Canal 7.

La propuesta consiste en relatos sencillos cargados de emotividad, en escenarios reales, con poca y casi nada intervención del conductor del programa, quien por lo general está fuera de escena. Es una muestra de que también es posible hacer televisión de calidad con poco gasto de producción y con mucho despliegue de creatividad.

Esta clase de programas tienen gran valor educativo. Ayudan a comprender el por qué de esa nostalgia que no se va de los ojos de nuestros abuelos, a valorar el trabajo de los artesanos, cómo aprendían su oficio los luthiers, por qué la "nona" se levanta tempranísimo los domingos y amasa ravioles para toda la familia, el amor a la tierra, el respeto a los mayores. Cada envío nos va contando nuestra historia, que es la historia de los que llegaron a estas tierras, nuestros abuelos.

Este miércoles, presentará su historia Juan Marí Freire, quien llegó de Palma de Mallorca a los cuatro años con su familia a la Argentina, en plena Guerra Civil Española. Cuenta las peripecias del viaje y cómo creció y formó su vida en este país. Hoy es el presidente de la Comunidad Baleares en Argentina. Esta comunidad está celebrando su primer centenario en América.

LOS PRIMEROS INMIGRANTES

La incertidumbre acerca de lo nuevo es una sensación típica de todo aquel que experimenta un proceso inmigratorio. La sufrieron los protagonistas de las últimas oleadas inmigratorias, como también los primeros colonos que llegaron a estas tierras.

El historiador Ezequiel Martínez Estrada escribió en 1933 el libro "Radiografía de La Pampa" (Premio Nacional), reeditado en 2001 por Editorial Losada.

Algunos párrafos del primer capítulo "Los rumbos de brújula", (que se reproducen textualmente en esta nota), nos refrescan la memoria de nuestra historia y nos explican acerca de los orígenes de nuestro ser nacional.

El nuevo mundo, recién descubierto, no estaba localizado aún en el planeta. Era una caprichosa extensión de tierra poblada de imágenes. Los que se embarcaban venían soñando; quedaban soñando quienes los despedían. Unos y otros tenían América en la imaginación.

Navegando tantos días y tantas noches, con un rumbo que los vientos obligaban a rectificar, llegaban prevenidos contra la muy simple y pobre realidad de América. Ya la traían poblada de monstruos, de dificultades y de riquezas.

América era, al desembarco, una desilusión de golpe. América no era América; tenía que forjársela y que superponérsele la realidad del ensueño en bruto. Sobre una tierra inmensa, que era la realidad imposible de modificar, se alzarían las obras precarias de los hombres. La propiedad sobre las cosas, la autoridad sobre los hombres, las relaciones entre los habitantes, el tráfico de las mercaderías, la familia, estaban sujetas a imprevistos cambios, como plantas recién transplantadas que podían prender o morir.
Había que abrirse una senda en la soledad y que llenar con algo esa llanura destructora de ilusiones. Lo que coincidía con la previa estructura de este mundo, prosperaba; lo que se alzaba con arreglo a la voluntad del hombre, caía cuando moría él.

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