Publicado: 20/08/2003 UTC General Por: Redacción NU

A cuatro días, Ibarra y Macri saben que pueden ganar o perder

Quedan dos días de campaña y los dos principales candidatos van a todo o nada, en medio de una paridad inédita que lleva la guerra de nervios a traspasar todos los límites en las campañas que vivió este distrito. Se juega mucho y de manera diferente a los comicios "tradicionales" o de otros lugares del país. Puede ser una prueba piloto de la política nacional en el futuro cercano. Ibarra la nacionaliza y Macri prioriza caminar la Ciudad. Final abierto para el domingo
A cuatro días, Ibarra y Macri saben que pueden ganar o perder
Redacción NU
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Todas las encuestas van afinando sus pronósticos y alejándose de sus padrinos. Las mismas marcan hoy una paridad que reconocen hasta en la misma Casa de Gobierno. La suciedad de la campaña no permite reconocer dos proyectos antagónicos (que en realidad no lo son) pero sí dos personalidades y estilos de hacer política absolutamente diferentes y contrapuestos. Mauricio Macri en la Ciudad cuenta a su favor "la esperanza de un cambio" algo clave en cualquier experiencia electoral. Aníbal Ibarra mientras tanto combina su mayor experiencia en el terreno, a lo que debe sumarse su acción de oro: el apoyo del Presidente.

Este cóctel de coaliciones transversalizadas como nunca, con los partidos tradicionales en baja o mimetizados en allianzas, dará a luz la elección más importante que se haya producido en este distrito. Será la que inaugurará el ballotage, pero lo más importante es que mostrará hasta dónde ha cambiado la realidad política de esta Capital Federal, moderna y "bienuda", progresista y conservadora a la vez, en donde el radicalismo se movía siempre como pez en el agua, pero los fracasos nacionales y locales los situaron en el lugar de la principal incógnita.

Los esfuerzos de Luis Zamora por intentar que la gente vote por su propuesta parecería que van a naufragar el próximo domingo. La increíble paridad con que se desarrolló este último tramo de la campaña, en el que un incansable Aníbal Ibarra-con mucho esfuerzo y casi en soledad, por la falta de equipo- le fue limando la ventaja a Mauricio Macri, tornan impredecible el resultado final de la contienda, aunque se avizora una fuerte polarización en la primera vuelta.

Ésta se explica porque lo que marcará la tendencia para el "ballotage" será la diferencia que haya en la primera vuelta. Nunca son buenas las previsiones de segunda vuelta antes que pase la primera. El voto "útil" o "menos malo" no aguardará hasta el "ballotage" como desean candidatos como Cristian Caram, Patricia Bullrich o el mismo Zamora. Esto de algún modo beneficia a Ibarra, que propuso esta estrategia desde que anunció, en su discurso legislativo de inicio de las sesiones ordinarias, la fecha de las elecciones.

El piso de Macri siempre fue y es más alto que el del actual jefe de Gobierno. De ahí que la multiplicidad de apoyos locales que logró aunar Ibarra al formar Fuerza Porteña se transformaron en el respirador artificial que lo mantuvo vivo en sus peores momentos. Luego vinieron las nacionales, el triunfo de Néstor Kirchner quien ya en sus primeras decisiones le despejó notoriamente el panorama, lo que sumado a las continuas inauguraciones reservadas para este último tramo -"algo de gestión"-, le permite esperar con la serenidad que lo caracteriza los resultados del próximo domingo.

Un también optimista Mauricio Macri, consciente de sus fuerzas y de sus defectos, intenta no hacer olas que transformen esa ventaja que ostenta -que nadie sabe a cuanto asciende pero que está instalada en el imaginario popular- y que seguramente mantendrá en su debut electoral. Si ésta fuera muy ajustada, la actual potencia kirchnerista, con Ibarra como emblema, probablemente acabe con el sueño político del presidente de Boca Juniors. Un potencial debate en condiciones de paridad de números sería como demasiado para un Macri golpeado. La instalación de la idea del cambio tendría que quedar plasmada en la primera vuelta, con una ventaja mínima de cinco a seis puntos. Éste sería el trampolín necesario para intentar impedir la reelección de Ibarra y darle sobrevida al "compromiso para el cambio".

Consultada una alta fuente presidencial, afirmó a este periodista que "cualquiera de los dos puede ganar" lo que da también una idea que la duda alcanza al máximo escalón del poder político nacional. Pasaron los debates sin pena ni gloria (ver aparte) y quedan cuatro días para equivocarse lo menos posible. Los dos pueden ganar y ambos lo saben.

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