González hace el balance PRO de Macri
"Gobernar sin hacer clientelismo político es una de las primeras evidencias demostradas durante los tres meses iniciales de la gestión de Mauricio Macri.
Este ?cambio de estilo? en la forma de hacer política, respetando por igual los derechos que poseen todas las personas que viven, trabajan y transitan en la Ciudad de Buenos Aires, es una impronta del sello macrista.
Así quedó demostrado en la ferviente defensa del espacio público que realizó el macrismo.
Muchos estimaron que el desalojo a los cartoneros era un signo de una derecha retrógrada que venía a imponer Mauricio Macri. Sin embargo, los promotores del ?doble discurso? también saben que la pérdida del Tren Blanco sufrida por quienes luchan por su subsistencia cotidiana a través del cartoneo, fue una decisión tomada por el gobierno nacional.
Aquellos que pretenden hacer del ?progresismo? un pensamiento hegemónico de la voluntad política en la Argentina criticaron el desalojo de los cartoneros de los espacios públicos tratando de argumentar que fue una decisión violenta más que de respeto al orden público.
Es indudable que el macrismo no se lava las manos ante la carencia de inclusión social imperante en la Argentina pero ello no significa que se deba faltar el respeto a las normas.
Porque para algo están: para ser respetadas y cumplidas.
La disponibilidad de vehículos para ayudar a transportar el cartón hacia la provincia de Buenos Aires fue provisto gratuita y oportunamente por el Ministerio de Espacio Público de la Ciudad.
A fines de enero se podían observar las largas colas de camiones y camionetas estacionadas a lo largo de la Avenida 9 de Julio hacia Constitución y en las inmediaciones de Retiro hacia el norte de la provincia, puestas a disposición de los cartoneros para ayudarlos a transportar el fruto de su faena diaria.
El respeto ciudadano pasa también por reconocer y dar soluciones concretas a la fuerte inseguridad a la que están sometidos los vecinos de la Ciudad.
Sería una falacia creer que el problema de la inseguridad se deba exclusivamente a una creciente gimnasia delictiva.
La inercia ?del todo vale? nos llevó a creer durante muchos años que la seguridad no era una función esencial que debe brindar el estado.
Por el contrario, la puesta en marcha de un plan integral de seguridad anunciado por Mauricio Macri revela que el estado porteño actuará de manera decidida sobre el problema, con el foco puesto en la seguridad y promoción de todos las personas que viven, trabajan y transitan por la Ciudad de Buenos Aires.
El anuncio de la creación de la policía porteña es un fiel reflejo de este pensamiento.
Lograr un trabajo digno para aquellas personas que quedaron excluidas del mercado laboral por las reiteradas crisis económicas que atravesó nuestro país durante los últimos años, es también prioritario para el actual gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En este sentido, es destacable la tarea profesional que se viene desarrollando durante estos primeros cien días de gobierno en cuanto a programas de capacitación profesional y de generación de empleo.
Por otra parte, el macrismo cree fervientemente que el respeto a las instituciones y a la seguridad jurídica son requisitos fundamentales para atraer inversiones productivas para la Ciudad, única fuente de creación genuina y sustentable de empleos.
Entre otras medidas para ello, en estos primeros cien días de gobierno, el macrismo cambió también los valores que deben inspirar el empleo público. De ahora en más, el mérito y el cumplimiento de las obligaciones serán los parámetros de ascenso y premios en la carrera laboral del personal de la Ciudad.
Increíblemente, que vayan a trabajar y cumplan sus horarios es la primera obligación esencial para todo el personal de la Ciudad. Su trabajo estará ahora orientado a brindarles soluciones ? y no a crearles problemas - a todos los vecinos que viven y trabajan en la Ciudad.
Atrás quedaron los grandilocuentes planes de modernización del estado que sólo consiguieron un notorio aumento de los ?ñoquis? estatales.
Tal es así que, uno de los principales logros valorado por los vecinos, fue la pelea de Macri con el poder sindical de la Ciudad.
Correr de su eje al abúlico sindicalismo enquistado en toda la administración porteña no fue interpretado como una simple manifestación inocua de poder sino que se constituyó en un reflejo de férrea voluntad política.
La misma voluntad que hace más de diez años llevó a los porteños a pedir a gritos la autonomía porteña y con la cual el actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está plenamente comprometido.
Pero en todo este accionar, lamentablemente, no resulta simpático tomar determinadas medidas.
El aumento del ABL y de las patentes establecido por la administración de Jorge Telerman fue una pesada herencia que debió afrontar el macrismo.
En su momento, este incremento no significó solamente un sinceramiento del valor de los bienes de los porteños sino que también fue visto como un mecanismo de respeto ciudadano para que cada uno contribuya en la medida de sus reales posibilidades y no sea subsidado por otros en la medida que no lo requiera.
De esta manera se podrán satisfacer los servicios esenciales para mejorar, de manera constante, la calidad de vida de los porteños.
En ese orden, el Gobierno de Mauricio Macri se encuentra trabajando también en la implementación de un Fondo de Inversión Social de 1600 millones de pesos que ya fuera aprobado por la Legislatura.
Del destino de este Fondo se desprende que el 25,17% ($ 403.874.215) serán ejecutados por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público; el 24,20 % ($ 388.340.000) por el Ministerio de Educación; el 22,45% ($ 360.212.198) por el Ministerio de Desarrollo Urbano; el 14,78% ($ 237.215.000) por el Ministerio de Salud; el 8,93% ($ 143.322.648) por el Ministerio de Cultura y el 4,44% ($ 71.268.753) por el Ministerio de Desarrollo Social.
No existen antecedentes en la Argentina de emisión de deuda pública para darle un fin exclusivamente social y de promoción para los que más lo necesitan.
Por último, luego de más de cuatro años de demoras, tuvo que inundarse nuevamente la Ciudad para que de una vez por todas se firme el contrato para iniciar la construcción de dos canales aliviadores en el arroyo Maldonado, obra de infraestructura importantísima para prevenir las inundaciones en el corredor cercano a la Avenida Juan B.Justo.
La obra tardará 42 meses y costará 200 millones de dólares que saldrán de un préstamo del Banco Mundial y de fondos propios.
Esta obra había sido adjudicada por el anterior Jefe de Gobierno, Jorge Telerman.
Como respuesta a las múltiples críticas recibidas por el gobierno macrista, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires organismo autónomo del gobierno porteño, presidido por el kirchnerismo - informó que en 2006 se subejecutó el presupuesto previsto para obras hidráulicas. En el mismo se señala que la subejecución fue de un 77% en la zona sur y de un 21% en la zona norte.
También señala que en algunas obras hubo incrementos de precios no justificados y que otras se adjudicaron de manera directa sin un previo llamado a licitación.
La Auditoría envió el informe a la procuración para que analice si corresponde hacer una denuncia ante la Justicia.
A modo de conclusión, es fundamental para el macrismo - como nueva fuerza política en Argentina ? que el jefe de gobierno que suceda a Mauricio Macri al frente de la Ciudad Autónoma de Buenos, pueda exhibir un video que demuestre que pudo mejorar la situación real en la que Macri recibió la Ciudad".