Las obsesiones de Carlos Fuentes
"Se trata de un libro mestizo, una obra que tiene elementos del código genético de la novela, el cuento y hasta de la tragedia griega, con coro y todo", ha dicho el mexicano desde su país en una teleconferencia transmitida a casi todas las capitales latinoamericanas. En el libro, Fuentes encadena dieciséis relatos que en el tono recuerda la intención de las piezas de Esquilo y Sófocles, 2.500 años después.
Las dificultades de una novela coral "son las de cualquier texto que cuenta historias de familias, de varias familias, relaciones de hombre y mujer, padres, hijos, amantes. El coro viene a ser la voz colectiva, la de los sin voz. Eso que va uniendo las historias familiares para darles una resonancia social mayor, con el fin de crear un género que no es cuento, no es novela, sino que es una narración coral".
-¿Por qué la voz de los "sin voz"?
-Porque la familia, en el mundo latino, en el asiático incluso, es una estructura que todavía es capaz de cobijar, de dar asilo, de permitir un lugar contra el desarraigo, un espacio de contención. Pero como en toda familia que se precie, también resuenan las voces de los que mandan y los que obedecen, o no pueden dejar de obedecer. Se sabe, no hay amo sin esclavo. Es más cierto eso que la fórmula al revés.
-Pero ¿todas las familias son felices?
-Evidentemente (risas). Al menos más felices que en el mundo anglosajón, donde ya la clásica familia extendida está en vías de desaparecer. En Londres hay entre un 55 y un 60 por ciento de hogares unipersonales. Y más arriba en el mapa, Copenhague, Oslo, Estocolmo, los porcentajes pueden llegar al 70 por ciento. Es cierto que hay mucha gente que elige vivir sola, pero gay mucha otra que no tiene opción. No tienen amigos ni relaciones profundas y sus vínculos familiares son muy frágiles. En muchos casos, eso es causa de vulnerabilidad. En otros de fortaleza.
-Está bien. Pero en su libro el tema, si es que hay uno, no es ese.
-Es que yo soy un latinoamericano. ¿Sabe usted cuál es el país latinoamericano con el índice más alto de violencia familiar?: México ¿Sabe usted cuál es el país dónde los hombres representan con mayor fidelidad el viejo modelo del "macho proveedor"?: México ¿Y sabe usted cuál es el país con mayor cantidad de "cornudos" en América Latina?
-No me animo a una respuesta.
-Pues yo sí: México (risas). Es que todo ha sido muy tradicional. Hemos tenido regímenes patriarcales en todos los niveles sociales, y a su vez eso es cada vez menos fuerte porque gran parte de la población latinoamericana tiene menos de 25 años y no se ven reflejados en los valores de los padres. Se están proponiendo valores nuevos y culturas diferentes, de manera que estamos en una división generacional profunda, la más profunda que me ha tocado vivir hasta el momento.
-Eso que usted dice suele traer inconvenientes de transmisión. No pasa lo peor, pero tampoco lo mejor.
-Es cierto. Porque hay una relación muy estrecha entre tradición y creación, no hay tradición que perviva sin creación y no hay creación que pueda seguir adelante si no está apoyada por una tradición. Es una continuidad cultural en la cual sí somos ejemplares en América latina. Los países de arraigo indígena, como Perú y México, tenemos ese antecedente.
-Algo queda claro en este libro: las mujeres son las administradoras del deseo.
-¿Alguna vez fue diferente? Las mujeres en esta novela tienen un papel muy fuerte, especialmente, en América latina las familias se articulan alrededor de ellas...pero no se les da el rango que se merecen. Nélida Piñón dice que las mujeres son los seres invisibles del continente, y es cierto, están atrás, en el hogar. Tienen una función fundamental pero no gozan de todos los derechos que merecen.
-Finalmente, ¿por qué tanta violencia contenida?
-Más que contenida, explícita. La violencia familiar tiene muchas aristas. No es necesario el golpe, el coscorrón, la paliza. El silencio también puede ser un arma muy destructiva.