Publicado: 03/11/2004 UTC General Por: Redacción NU

El virus de Cupido se instaló en el Frente Grande

Ninguna Lola Berthet. Esta noche para quien no conoce las bambalinas del Gobierno porteño, se develará la incógnita de quién se quedó con el corazón de Aníbal Ibarra. Será en la fiesta de casamiento de Roberto Feletti, quien empezó su mayor obra hoy al mediodía en el Registro Civil. Lo que viene, lo que viene...
El virus de Cupido se instaló en el Frente Grande
Redacción NU
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El Frente Grande realizó este mediodía y continuará esta noche con una serie de eventos sociales que, si se sumaran a la gestión, completarían con el número once la campaña Buenos Aires 10.

Todo empezó este mediodía en el CGP 2 Norte con el casamiento del secretario de Infraestructura y Planeamiento, Roberto Feletti, con su novia Claudia Escalada. Hasta aquí no hay que parar las rotativas, habida cuenta de que convivían hace doce años y purificaron su relación probablemente para que no lo rocen las furias que suele desatar el cardenal Jorge Bergoglio contra ciertos sectores del progresimo porteño.

Sin periodistas, ella con un trajecito color manteca y el novio de sobrio traje gris, dieron el sí ante al atenta mirada de los Ibarra (Aníbal y Vilma), el colorado Raúl Fernández, funcionarios de su cartera como Margarita Charriere, Andrés Borthagaray, el titular de AUSA Felipe Nougués y José Luis Calvo, entre otros.

Pero esto resulta nada más que el aperitivo de la fiesta romántica del Frente Grande, ya que en su continuación, esta noche, en un restaurant de un barrio muy peculiar de Buenos Aires, una tonadita cordobesa sonará en la austera fiesta que brindarán los mieleros Feletti-Escalada.

En el ambiente se maneja que será la presentación en público de la nueva pareja del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien se ha tomado muy a pecho la transversalidad y en sus múltiples recorridas terminó llevando su amor a la ciudad mediterránea. La chica en cuestión, es periodista y conductora.

Cuentan las malas lenguas -ésas que saben todo-, que cuando la jueza en el casamiento del mediodía preguntó si alguien tenía algo que decir, todas las miradas se posaron en Aníbal quien sólo atinó a sonreirse y dirigiéndose a Feletti le susurró: "Corré ahora".

En el cocktail nocturno, nadie asegura que la de Aníbal sea la única sorpresa. Pero parece difícil que su propia hermana termine opacando un momento tan grato para quien gobierna los destinos de la Ciudad. Como dice el dicho, el amor trae el amor, no sólo más presupuesto. Felicidad para todos...

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