“Hasta quedarse estático es tomar una postura”
Desterrados se fue gestando a partir de algo que se percibe en el aire, a partir de noticias. El disparador fue una nota específica de un aeropuerto, el de Ámsterdam, hace ya cinco años más o menos, cuando hubo un incendio y desalojaron todo el aeropuerto y las únicas 14 personas que murieron fueron extranjeros que estaban esperando para ser expulsados en las celdas del aeropuerto. Cuando desalojaron todo, se olvidaron de ellos.
El trabajo de investigación fue muy arduo, trabajamos junto a una dramaturga que escribía lo que sucedía en los ensayos. Los actores tuvieron de disparadores noticias reales, material de archivo, entrevistas en primera persona que hicimos en la Argentina, Uruguay, Chile y Perú a gente que ha sido deportada desde Europa; y un grupo de teatro de Cataluña también hizo entrevistas a gente que vive en la ilegalidad en diferentes puntos de Europa. Con todo eso armamos el espectáculo.
La idea no es mostrar la situación de las personas, sino mostrar algo que nos alertaba. Queríamos compartir ese alerta, que no es sobre uno o dos casos particulares, sino que queríamos mostrar cómo sistemáticamente se estaban endureciendo las políticas migratorias y en función de eso cómo se generan problemas para muchísima gente, como el aumento de la xenofobia, de los partidos nacionalistas en toda Europa, lo que pasa en Estados Unidos con la nueva ley de Arizona de los republicanos. Veíamos cómo todo eso iba en aumento y empezamos hace 5 años. Y mientras fuimos trabajando continuó aumentando tremendamente.
Lo primero que hubo que sortear fue la selección, había muchísimo material, mucho más del que podíamos abarcar. Por otro lado había una dramaturgia muy personal de cada actor, de acuerdo a la manera en que había vibrado cada uno de ellos con el material con el que había estado en contacto. Ensayo a ensayo, entregábamos material y luego trabajábamos con pautas concretas de improvisación sobre una cierta temática que planteábamos la dramaturga y yo. Sobre eso se armaban los personajes.
Fue largo el proceso, mucho más que si se trabaja desde un texto escrito: la búsqueda es más incierta y experimental. Como director también el planteo es experimental, porque no se sabe cuál será el resultado. Es un largo trabajo de atención, seguimiento y laburo sobre cada uno de los actores para entenderlos, guiarlos y ayudarlos para ver lo que les pasa con el material. El trabajo del actor es de estar más inmerso, de bucear con el material. Y el director debe estar encima, ver qué les pasa e ir trabajando sobre eso.
La obra no tiene un final resolutorio ni resolutivo. No es un final abierto tampoco, es concreto, pero queda abierto el hecho de que la solución a esta problemática no está en la obra, sino que la obra alerta sobre esto, trabaja sobre esto y se zambulle en esto, pero no tiene la solución, plantea que debería buscarse. El espectador en toda obra debe completarla, eso le da ese vínculo de comunicación interactiva con el espectáculo teatral; esa posibilidad de abrir lugares que en realidad los va cerrando o les busca significados el espectador en su propia percepción. Por más que quisiera dar todo masticado y resuelto, el teatro no lo podría lograr. Como grupo de teatro nos planteamos trabajar sobre alguna problemática contemporánea que a nosotros nos llame la atención. A partir de eso trabajamos la obra, la simbología y la estética. Siempre trabajamos sobre una problemática específica, lo que no quita que lo que se vea sea entretenido. De todos modos nuestro objetivo no es entretener, no es nuestro propósito. El nuestro es generar un diálogo activo con el espectador. Nosotros tomamos partido y obligamos a que el otro en algún lugar tenga que tomar partido, el que quiera, pero algo tendrá que hacer. No hay un lugar pasivo ante los espectáculos que solemos trabajar e hicimos.
No le exigimos nada a nadie, pero la obra no da la posibilidad de no actuar por la temática. Es estar parado ante un incendio, uno puede apagarlo, no apagarlo, huir? pero el hecho es tan grande que hagas lo que hagas eso va a ser una toma de postura y creo que tiene que ver con eso. Hasta quedarse estático es tomar una postura.
La entrada para este espectáculo es gratuita y a la gorra porque esa idea tiene que ver con el espectáculo. Estamos hablando de gente que se queda afuera del sistema, y esa tendencia de la sociedad de generar grandes grupos de gente que queda afuera. En función de eso la idea era la de ?no podemos cobrar entrada, tiene que ser a la gorra para que nadie quede afuera?, si no, teníamos una contradicción. Hay gente que viene y pone muchísima plata, más de lo que costaría la entrada, hay gente que pone menos y hay gente que no puede poner y no pone. Y así nos sostenemos.
Desterrados es una obra que vale la pena ver más allá de la temática; vale como espectáculo, aunque no lo vas a ir a ver para divertirte y salir relajado. Eso no sucederá. o