Quienes son los malos, según Alberto
“La alianza de Compromiso para el Cambio con Ricardo López Murphy le sirve mucho más a López Murphy que a Macri. Y si Macri sale tercero, se acabó su carrera política”, analizó el jefe de Gabinete ante dos interlocutores habituales de la Rosada, con quienes esta semana discutió el tema porteño, en vísperas del armado de listas legislativas de cara octubre.
Está claro que, con la idea de plebiscitar su gestión, el Gobierno nacional subió al ring de opositores al tándem de centroderecha Macri-López Murphy. Sin embargo, la súbita aparición del fantasma de Domingo Cavallo –movida que algunos llegaron a interpretar como una idea del jefe de Gabinete Nacional, Alberto Fernández- no hace más que beneficiar al kirchnerismo en la Capital.
Con la salida al ruedo de Cavallo en la Ciudad, el beneficio para los K es, en verdad, doble. Por un lado, si Cavallo decide presentarse, aunque saque un margen poco significativo de votos, se los arañará al espacio liderado por Macri y López Murphy. Más aún, el candidato a senador y el ex ministro van aliados en la Provincia y si a alguien perjudica esa ligazón es al dúo opositor, a raíz de la imagen devaluada de Cavallo ante la sociedad.
“Cavallo participó de un gobierno militar y López Murphy lo avala”, analizó Artemio López, uno de los consultores predilectos del jefe de Ministros. López aportó a los análisis que entrega periódicamente a la Rosada que el ex ministro tiene un obstáculo insalvable: una imagen negativa del 75 por ciento similar a la de Carlos Menem.
En contraposición, el consultor Rosendo Fraga –uno de los pocos encuestadores que no tiene contrato con el Gobierno nacional, vale aclarar- no descarta que Cavallo llegue a obtener una banca en el Parlamento. “Podría conseguir un cinco o seis por ciento”, opinó. Ese porcentaje, claro está, se lo sacaría a Macri.
A Alberto Fernández, uno de los apoyos más importantes que, a pesar de todo, sigue teniendo Aníbal Ibarra, le preocupa que Macri consiga el objetivo del juicio político contra el jefe porteño. En la intimidad, cree que tanto Macri como Patricia Bullrich, junto con sectores de izquierda, podrían voltear al jefe porteño provocando un daño en el propio Gobierno nacional.
“Claro que nos cuesta caminar al lado de Aníbal (por Ibarra)en este momento, pero si se cae, el desastre nos arrastrará a nosotros también”, apuntó en la intimidad de la reunión en la Rosada, en la que se analizaba en mapa porteño.
Pero Macri, Bullrich, la izquierda y López Murphy no son los únicos que eventualmente podrían embarrar la cancha de los K –y de su aún aliado porteño- de cara octubre. En la lista de los malos, hay dos más.
VALDES Y PEÑA, DOS TIPOS AUDACES
El jefe de Gabinete, principal arquitecto del armado K en Capital, tiene al ex jefe de asesores de la Cancillería -echado por Néstor Kirchner hace unos meses, a raíz del conflicto diplomático con Cuba por la médica Hilda Molina-, Eduardo Valdez y al legislador Milcíadez Peña en la mira de quienes promueven “operaciones mediáticas” contra Ibarra y los K. Ambos están ligados al canciller Rafael Bielsa, el candidato que eligió el Presidente para dar batalla en el peliagudo escenario porteño.
La senadora Vilma Ibarra comparte esta visión: detesta tanto a uno como a otro. “Tienen capacidad de daño en los medios”, suele decir.
No es un secreto que Valdés quiere volver a la esfera K, hasta ahora sin éxito. Más aún, en la intimidad confiesa que le gustaría ayudar a Milcíades Peña a armar una lista de legisladores porteños.
Lo cierto es que, incluídos en la lista de los malos de Alberto Fernández, ni Valdés consiguió el objetivo de volver al calor del poder, ni Peña un lugar en la oferta electoral oficialista para octubre.
Esta semana, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, expresó, curiosamente, que Bielsa no iba a pedir licencia para competir como candidato. Pero Bielsa había dicho antes: “Sin no puedo, adiós". El adiós se refería a su cargo en la Cancillería, no a la tarea que Kirchner le encomendó: ganar como sea uno de los distritos donde más le interesa plebiscitar su gestión, la gran vidriera porteña.