Filmus y Ginés, ¿confundidos?
Filmus, en calidad de ministro y candidato, estuvo toda la semana en Australia, y González García en Buenos Aires, aguantando el chubasco, literalmente, y las críticas que le reclaman más protagonismo, y menos protagonismo para soportar las supuestas presiones eclesiales.
Cierto que es difícil arruinar una buena idea, y bajar a Ginés resultó una buena idea. Sin embargo, hay quien se las ingenia hasta para arruinar una buena idea, por ejemplo, pensando que la capacidad intelectual del ministro de Salud podría opacar la del de Educación.
González García tiene otro problema: la aceptación que tiene su figura entre la clase media porteña es inversamente proporcional a la qie tiene entre las autoridades de la Iglesia de Pedro, a raíz de sus posiciones en materia de planificación familiar (anticonceptivos, píldora del día después, despenalización del aborto).
Sumado a eso hay que considerar que Filmus es ministro de Educación, una zona muy porosa a la influencia católica. Si en algo parecen estar de acuerdo los ministros-candidatos es que uno por abulia y el otro por revulsivo, los purpurados no los ven con buenos ojos, y sí, en cambio, algunos aprecian o parecen apreciar a sus rivales, notoriamente al alcalde Jorge Telerman y a su aliada, Elisa Carrió.
Según un matutino, la semana pasada Ginés encabezó una serie de reuniones con aire de protagonista. Se dice que dio instrucciones, que bajó línea y que sin decirlo, criticó la oportinidad del viaje de Filmus a la lejana Australia.
Como en tiempos de Vladimir Illich Ulianov, Lenin, los operadores y asesores del candidato a jefe de Gobierno se preguntan ¿qué hacer?, aunque cualquier cosa que se haga no conducirá precisamente a una revolución.