De la Rúa cuestionó su procesamiento
Con un desubicado tono lastimero, los abogados Fernando Díaz Cantón y Miguel Almeyra relatan cómo de repente "irrumpió un juez dispuesto a comprometer gratuitamente el buen nombre y honor de las personas involucradas, aceptando los caprichos del fiscal y de la actual e interesada gestión de la Ciudad de Buenos Aires". Quizás los letrados olviden que la gestión actual de la Ciudad de Buenos Aires no puede menos que ser "interesada", a no ser que Ibarra desee ser él también un procesado en la causa.
A continuación, los abogados del ex presidente se quejan de que Bergés dictó su procesamiento "para luego desaparecer de la escena dejando tras de sí un rastro de sangre". Nuevamente se produce aquí un episodio de "amnesia selectiva" en sus alrededores, ya que se omite deliberadamente la intervención del ex presidente en los hechos del 19 y 20 de diciembre, en los que sí se generó "un rastro de sangre".
Díaz Cantón y Almeyra extreman luego sus recursos literarios -ya que no jurídicos- al cuestionar el hecho de que Bergés haya decidido "procesar a nuestro defendido y difundir en seguida la noticia del modo más amplio posible, lo que concretó minutos antes de concluir su gestión al frente del tribunal".
Tras cartón, los abogados solicitan la nulidad del procesamiento por "desconocer el efecto suspensivo de los recursos, producir una amalgama confusa y amorfa de fotocopias y originales, dictar resoluciones incompatibles con la situación procesal establecida por otros jueces, forzar el comparendo de personas que nunca han eludido el accionar de la justicia, apurar sus descargos mediante citaciones perentorias y apresuradas, tomar como indagatoria un acto procesal inválido".
Ahondando en el papel de víctima -en el que de la Rúa se siente más cómodo- los abogados denuncian que todo "se muestra legítimo a los ojos de este juez si ello es funcional al propósito de procesar sobre el filo de la medianoche del último día y proceder a la inmediata difusión periodística de su 'logro'".
En la enumeración de las desgracias de su defendido, Díaz Cantón y Almeyra no se privan de acusar: "se ha conculcado la garantía de la defensa en juicio, se ha violado la garantía de la jurisdicción y del juez natural, así como la garantía de la imparcialidad", se lamentan. Así, los letrados hasta se animaron a cuestionar la rapidez del juez en procesar a su defendido ejerciendo una "inexplicable e inadmisible elusión... del peritaje contable" que había sido ordenado por otro magistrado de la causa.
"El juez Bergés, quien imputa a nuestro defendido haber sorteado la intervención de la Legislatura para evitar los controles que pusieran al descubierto una 'maniobra defraudatoria', elude los controles que sólo un cuerpo pericial contable imparcial con peritos de parte puede garantizar para una tarea de esa índole y lo reemplaza con la aceptación acrítica de las afirmaciones de la actual e interesada gestión de la Ciudad de Buenos Aires", agregan los abogados, con un tono casi de culebrón.
De la Rúa fue procesado el dos de abril por el juez Bergés, bajo la figura de "defraudación en perjuicio de la administración pública" y luego la causa pasó al juez Adolfo Calvete. Ambos son jueces subrogantes en el Juzgado de Instrucción Penal Nº 43, que se encuentra vacante desde el año 2001, cuando su titular, Nelson Jarazo, luego de negarse en dos ocasiones a indagar a de la Rúa fue ascendido a juez federal en en Tribunal Oral N° 1 de La Plata.
El fiscal Alejandro Molina Pico -que fue el que solicitó en dos ocasiones la indagatoria de de la Rúa cuando éste aún era presidente-, mientras tanto, se disponía a pedir una ampliación de indagatoria y a pedir una ampliación sobre los considerandos de Bergés para procesar al ex primer mandatario argentino.
De todos modos esta causa -que a pesar de que fue abierta hace dos años, tiene un largo historial- ya pasó por nueve jueces, lo que convierte al Juzgado Nº 43 en el "carrousell" de la fugacidad. La prueba es que después de Jarazo, por allí pasaron los jueces Eduardo Dafflis Niklison, en dos ocasiones; Silvia Ramond; Alicia Iermini; Marco Aurelio Layús; Adolfo Calvete; Mariano Bergés y ahora, nuevamente, Adolfo Calvete.