Publicado: 01/12/2002 UTC General Por: Redacción NU

Descontrol en las calles y renuncias en el palacio

Para agravar la inacción en la que incurre el Gobierno con respecto de la ocupación de los espacios públicos, dos funcionarios del área de verificación y habilitaciones del Gobierno porteño, estarían a punto de emprender el camino al exilio de sus funciones. Martín Schmukler y Alejandro Kampelmacher ya no cuentan con la confianza de la secretaria de Gobierno y Control Comunal, Silvana Giúdici, el primero por no cumplir con algunas pautas de gestión que se le encargaron, en tanto que el segundo ya no conduce a su segunda línea, que está en estado de rebeldía a causa de algunas actitudes de su superior
Descontrol en las calles y renuncias en el palacio
Redacción NU
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Por si no bastara el descontrol que reina en las calles porteñas, la secretaria de Gobierno y Control Comunal, Silvana Giúdici, tendría ya sobre su escritorio la renuncia de dos de sus principales colaboradores.

Martín Schmukler -su director general de Habilitaciones y Permisos- y Alejandro Kampelmacher -director general de Verificación y Control- abandonarían en breve sus despachos. Al primero se le acabó el tiempo y en los próximos días podría pasar a retiro, en tanto que el segundo podría seguir su ejemplo poco después. La realidad es que este equipo de la Intervención primero y la reestructuración después, constituyó un fracaso absoluto

Schmukler ya soportó algunas cámaras indiscretas -ocultas o no-, que indagaron en torno de las actividades de sus subordinados. Kampelmacher, por su parte, tiene -por culpa de algunas actitudes propias- a su personal en estado de rebelión, y ya no le responde, lo que agrava su situación.

DESCONTROL EN LAS VEREDAS Y LAS PLAZAS PORTEÑAS

Más allá de los arribos y partidas de funcionarios, en las veredas y en los parques públicos de la Ciudad se multiplicaron durante el último año situaciones de ocupación ilegal, hasta tal punto que daría la impresión de que el Gobierno porteño habría decidido dejar de lado su poder de policía.

Analizando tres casos en especial, los espacios urbanos de Parque Saavedra, de Parque Rivadavia y de la calle Florida, son un muestrario del descontrol que reina en los espacios públicos de la ciudad. Hasta tanto llega el nivel de ocupación que en el óvalo del Parque Saavedra y en el Parque Rivadavia, en especial, ya no sería posible desalojar a los puesteros sin desatar una feroz represión, que hasta podría llegar a poseer ribetes trágicos, habida cuenta de la situación social que se vive.

De todas maneras, existieron numerosos indicios de que esta situación podía llegar a producirse, sin que las autoridades se dieran por enteradas de ello. Incluso, la ocupación de los espacios se produjo en forma lenta y gradual. En el Parque Saavedra y en el Parque Rivadavia, la invasión fue paulatina y, ante la inacción gubernamental, se fue extendiendo en el último semestre hasta llegar a los 2.000 puestos de venta en el primer caso y hasta casi 1.000 puestos en el segundo.

Por estos días se está implementando con los puesteros ilegales de Retiro una solución que podría aportar una salida a ese conflicto, con la "inestimable" ayuda de TBA. En dos galpones -cedidos por Metropolitana- se instalarán 74 puesteros, que pagarán un canon de 10 mil pesos por mes.

De todos modos, el legislador Atilio Alimena advirtió, con respecto al lugar en el que se instalarán los vendedores, que "el Gobierno debe garantizarles la constante circulación de gente. Ellos no se instalan en la calle porque sí, sino porque por allí inexorablemente transitan personas".

Las ocupaciones no se han producido porque una intrínseca maldad posee de repente a determinadas personas, que se lanzan de esta manera a ocupar espacios públicos. Existe una lacerante situación social que es el primer motivo de estas intrusiones, pero todo lo agrava la exterma inacción gubernamental, que ni siquiera diseña políticas de ocupación del espacio público, ni organiza ferias para quienes tienen algo que vender, ni orienta a quienes necesitan asesoramiento para organizarse en cooperativas o en microempresas.

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