Una guerra en el nombre de K
La elecciones en las universidades desataron una guerra latente en la juventud kirchnerista, que esta semana alcanzó el máximo punto de ebullición.
El Frente Joven -juventud kirchnerista de componente transversal - acusó de "sushis" a los Jóvenes K y disparó munición gruesa contra su padrino político, Alberto Fernández, que monitoreó de cerca el desembarco universitario de sus pollos.
Los Jóvenes K, a su turno, les devolvieron la pelota. En público no quisieron contestar provocaciones: "Estamos por la generación de políticas y no vamos entrar en la agresión", sostuvieron, elegantes. Pero en la intimidad descalificaron a los del Frente porque, según ellos, no tiene entidad para arrogarse la representación del presidente Néstor Kirchner.
En las elecciones de la Facultad de Derecho también ocurrió que el nombre de Kirchner fue utilizado para publicitar una lista, Kambio Universitario (así con "K"). La lista quedó sexta, pero los Jóvenes K no la reconocen como propia.
Esta situación se reprodujo en otras universidades, donde aprovechando la buena imagen presidencial, muchos se subieron a la ola y experimentaron una súbita conversión al kirchernismo.
Consultado por NOTICIAS URBANAS, Nicolás Trotta apuntó: "Ganamos en la Facultad de Ciencias Económicas, que es la más grande Latinoamérica; en Medicina, nuestra agrupación Sinapsis obtuvo el 21 por ciento de los votos. Quedamos segundos en Ingeniería, terceros en Sociales y tuvimos el 14 por ciento de los votos en Arquitectura, con una agrupación nueva. Recién empezamos, estamos muy contentos".
Ernesto Fasola, líder capitalino del Frente Joven piensa lo contrario: "Los resultados electorales de la UBA dejaron bien parada la imagen del presidente Kirchner. Sin embargo, no opinamos lo mismo del resultado obtenido por los llamados Jóvenes K. El grupo apoyado por el jefe de Gabinete Alberto Fernández y encabezado por Nicolás Trotta a duras penas pudo sacar los votos necesarios para evitar su evaporación", señaló Fasola.
"Es una falta de respeto que ataquen así a Alberto (Fernández)", se quejó a su vez Trotta.
La cuestión de fondo parece ser la pelea por quién representa más fielmente la vertiente joven del kirchnerismo recién inaugurada. Una curiosidad: ni Trotta ni Fasola tienen diálogo con Máximo Kirchner, el hijo del Presidente, que por ahora se mantiene, en su Río Gallegos natal, al margen de la participación política en el esquema de la juventud.
"Tuve el honor de trabajar con Néstor en la Casa de Santa Cruz. Fui su secretario durante dos de sus gobernaciones, mirá si no me va a conocer... Me conoce desde los 20; ahora tengo 28", apunta Fasola.
La mecha se encendió en la Facultad de Medicina, donde el Frente Joven respaldó a los independientes QRS, que ganaron las elecciones. Los Jóvenes K quedaron segundos, representados por Sinapsis que, según Trotta, son "chicos de 23, 24 años, que nada tienen que ver con el menemismo". La aclaración tiene sentido porque desde el Frente acusan a Trotta y sus seguidores de armar alianzas con el menemismo "con tal de ganar", y el ejemplo que ponen es la Facultad de Medicina.
Fasola siguió disparando. Aseguró que el candidato de los K a presidir el Centro de Estudiantes en esa facultad, Carlos Rodríguez, "tiene una denuncia penal".
El Frente Joven está organizando el primer Encuentro Interunivesritario, que se realizará a fines de noviembre en Capital. Los Jóvenes K, en tanto, avanzan en su armado nacional, de la mano de Alberto Fernández.