Se aprobó la creación del Distrito de las Artes
En el final de la sesión ordinaria de este jueves, se aprobó en la Legislatura la creación del Distrito de las Artes, el proyecto del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que prevé la promoción de actividades artísticas, en un polígono que comprenderá los barrios de La Boca, parte de San Telmo y Barracas.
Con 37 votos positivos y 5 negativos aportados por los bloques Frente Progresista y Popular y Nuevo Encuentro, el objeto de la norma es fortalecer la actividad artística en la zona sur de la Ciudad, como así también estimular el traspaso de emprendedores del rubro a los mencionados barrios. La creación del Distrito, según expresan los fundamentos de los dictamenes de mayoría de las comisiones de Cultura, Desarrollo Económico y de Presupuesto "pretende agrupar a los distintos sectores artísticos en una zona que ya cuenta con la infraestructura necesaria para que sus actividades prosperen, conformando, de ese modo, un cluster con toda la cadena de creación, producción y comercialización de contenido artístico".
La delimitación del Distrito de las Artes comprenderá el polígono comprendido por ambas aceras de Avenida Regimiento de Patricios, calles Pi y Margall, Piedras, Avenida Martín García, Tacuarí, Avenida San Juan, Avenida Ing. Huergo, Avenida Elvira Rawson de Dellepiane, las parcelas frentistas de la Dársena Sur, ambas márgenes, y la ribera norte del Riachuelo. Esto obedeció a la tradición artística de La Boca, San Telmo y Barracas, La Usina de las Ideas y el Museo de Arte Moderno, el interés del Ejecutivo en promover el desarrollo de las zonas relegadas, y el potencial de construcción del área, de conformidad con la zonificación correspondiente.
La ley que el Ejecutivo deberá reglamentar dentro de los 120 días de su publicación, establece una serie de destinatarios de los beneficios, comprendiendo a aquellas personas que se dedican, en forma principal a las actividades promovidas, es decir artes visuales, musicales, literarias y escénicas. Asimismo, se beneficia a los desarrolladores de infraestructura artística, a los Centros Educativos, universidades e institutos universitarios reconocidos por la ley nacional Nº 24.521, estudios de danzas, escuelas de teatro y de artes plásticas y música, y a los Estudios de Artistas que se instalen en el Distrito.
Las excepciones impositivas alcanzan a los impuestos sobre los Ingresos Brutos y de Sellos, Contribuciones de Alumbrado, Barrido y Limpieza, Territorial y de Pavimentos y Aceras, y Derechos de Delineación y Construcciones. Habrá otros incentivos, tales como líneas de crédito del Banco de la Ciudad de Buenos Aires y la autorización de éste para realizar aportes a Sociedades de Garantías Recíprocas.
Además, se creó en el ámbito de los Ministerios de Cultura y de Desarrollo Económico el Registro del Distrito de las Artes (RDA). Sin perjuicio de la aplicación de las sanciones establecidas en el Código Fiscal, el incumplimiento de lo establecido en la Ley o su reglamentación, traerá aparejada la aplicación de sanciones tales como baja de la inscripción en RDA, pérdida de los beneficios otorgados, con más los intereses que correspondan e inhabilitación para volver a solicitar la inscripción en el RDA, entre otras.
En contraposición a este proyecto se manifestó la legisladora de Frente Progresista y Popular, Susana Rinaldi, quien afirmó que se trata en realidad ?de un negociado inmobiliario enmascarado, que no está dirigido a favorecer a los artistas, sino a distintos empresarios que se beneficiarán con la exención impositiva que les permitirá deducir ingresos brutos en cualquier otra zona de la Ciudad, aunque sea con actividades que nada tengan que ver con la creación artística?.
?Esta iniciativa pone en riesgo la identidad de una zona porteña histórica, para convertirla en un polo comercial y turístico?, continuó la diputada.
Y agregó: ?Indudablemente los artistas necesitan infraestructura, pero esta debe partir desde un Estado presente, que centre los beneficios en los creadores del hecho artístico, y piense a la cultura como un derecho básico, y no desde una visión mercantilista que reduce al Estado al seguimiento de la inversión privada, en lugar de instrumentar políticas activas que conciban a la cultura como una creación social que exprese a nuestro pueblo.