Moscas, ratas y cucarachas protestaron frente a la Legislatura
Este jueves por la mañana, varios militantes de la agrupación ecológica Greenpeace Argentina, se manifestaron en la puerta de la Legislatura porteña de forma poco usual: disfrazándose de ratas, moscas y cucarachas. De esta forma, los activistas, pretendieron representar el repudio que les genera a estas alimañas la aprobación del proyecto de ley "Basura Cero", que ya cuenta con dictamen de la Comisión de Ecología porteña y que podría ser convertida en ley.
Las presuntas alimañas "se quejaron de que con una ley de 'basura cero' los residuos ya no estaría toda mezclados en las bolsas, sino que la gente debería separar los materiales reciclables en origen", explicaron los manifestantes de Greenpeace.
No es un problema menor los desperdicios que producen millones de personas en el distrito capitalino, ya que se genera, según los que maneja Geenpeace, diariamente entre 4 mil y 5 mil toneladas de basura, que luego se entierran en los predios de la CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) en el Conurbano Bonarense provocando no solamente la contaminación del aire, el suelo y el agua, sino también un enorme despilfarro de recursos.
"La ley de 'basura cero' plantea un cambio sustancial, disminuyendo la cantidad de basura enviada a los rellenos sanitarios en un 50 por ciento en 5 años y en un 75 por ciento en 15 años, llegando a 'basura cero' en el 2020", sostuvo, en momentos que las ratas y las cucarachas manifestaban su "repudio", Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace en Argentina.
Agregó Villalonga: "Para alcanzar esta meta, la Ciudad deberá poner el acento en medidas que promuevan la separación de los residuos en los hogares, la recolección diferenciada y el reciclado y compostaje posterior de los residuos".
Por su parte, la Comisión de Ecología de la Legislatura porteña aprobó el dictamen del proyecto de ley de "Basura Cero" que, de este modo, ya cuenta con un texto consensuado que deberá ahora ser refrendado por la Comisión de Obras Públicas.
El proyecto contempla una modificación estructural del modelo de gestión de los residuos sólidos urbanos y prevé un cronograma decreciente de los volúmenes de residuos que se entierran en los rellenos sanitarios hasta llegar a cero en 2020.