Séptimo arte para pequeños grandes
Además de revolcarse en el pelotero, tomar un helado o jugar en la plaza, los más chicos también pueden disfrutar del cine. Chocolate por la noticia, dirán varios. A ver: este cine, el de La Linterna Mágica, es un cineclub, con todas las letras. Y para los más bajitos, claro.
?¿Cómo surge el proyecto de La Linterna Mágica?
?Es un proyecto suizo que nació a principios de los 90, que se extendió rápidamente por Europa y algunos países de África, sobre todo en las localidades internas de cada país, más que en las capitales. La Linterna Mágica es un club de cine que, en realidad, sería un club de formación de espectadores, orientado a chicos de 6 a 12 años. Ése es el nombre educativo. Los chicos se anotan por una cuota muy barata, de 150 pesos el año, y eso incluye nueve funciones. Esto consta, además, de una revista que les llega a su casa, por mes, donde se les cuenta qué película van a ver, cuándo es la función y, a la manera de un cuento infantil, se les tiran algunos datos sobre la película: del director, la técnica con la que se hizo; detalles para prestarles atención. Después, los chicos van a la función y tienen, primero, una obra de teatro de media hora, en la que se terminan de profundizar los conceptos que se trabajaron en la revista, y después, la película.
?¿Con qué ciclo empezó este año?
?Con películas para reír; con Tiempos modernos, de Chaplin, que, como es muda, tiene música en vivo para ir acompañando su desarrollo. Para los chicos es muy fuerte a nivel artístico porque no sólo ven la película sino que también tienen la música, hecha por músicos que están al lado de ellos. Además, desde la revista ya se van conectando con la literatura, después con el teatro, con la música y con la película. Se van cubriendo diferentes expectativas. A diferencia de lo que sería un típico club de cine con actividad posterior a la película ?un debate, una actividad artística como pintar?, el trabajo es previo. No se trata de racionalizar sino de sentir, de trabajar a partir de las emociones.
?¿Si un chico quiere ir el próximo sábado, puede ir?
?Sí, sin problemas. No se cobra por función. Si se cobrase por función, dejaría de funcionar la idea del club. El propósito es que si cualquier chico quiere probar, pueda venir con su papá y ver la función, y recién ahí, si le gustó, se anota. Es siempre en el Konex. Los padres esperan afuera y solo entran los chicos por una cuestión de metodología, de ofrecerles un espacio que les sea propio. Además, el que sea un club de cine para chicos no significa que pasemos cine infantil. Son dos cosas diferentes. Podemos pasar cine infantil, como La era del hielo o Shrek, pero también pasamos Chaplin, Cantando bajo la lluvia, documentales o películas chinas.
?¿Cómo es la selección de las películas?
?La selección ya viene desde Suiza. Nosotros dependemos del Club de España por una cuestión idiomática y, desde ahí, nos mandan el diseño, porque la gráfica y la estética de La Linterna son iguales, respetando el diseño y los colores originales. Cada año, el carnet de los chicos tiene un color y las películas las eligen cineastas, psicopedagogos y sociólogos. Hay un menú de 90 o 100 películas, y nos hacen una propuesta a la cual le hacemos una devolución referida a cuestiones idiosincrásicas.
?¿Tuvieron contactos con el Gobierno porteño?
?A partir del año pasado, con la gente de la Casa de la Cultura de la Calle, abrimos un plan de becas. Cualquier persona desde su casa, por Ticketek, puede becar a un chico, hasta un año, a La Linterna Mágica. Empezó a funcionar y pegó mucho con particulares. Es muy fuerte el efecto porque son chicos que no tienen ninguna contención artística, que se la pasan mirando Patito feo y otras novelas de valores polémicos, por no decir malos. La Linterna les brinda esa contención mes tras mes. Muchos particulares becaron chicos, y de ahí nos contactamos con la Casa de la Cultura de la Calle y les dijimos que hay una beca. Ellos se encargan de dársela a uno de los nenes. El Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno porteño becó a 200 chicos.
?¿Y con el Gobierno nacional?
?Con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación hicimos un proyecto muy grande ?paralelo a La Linterna Mágica? de viajar por el interior del país para crear espacios nuevos de cine comunitario, en localidades rurales. El Ministerio llevaba todos los equipos para dejárselos a cada una de las localidades. El punto era mostrar cómo el cine es un medio de transformación y de reflejo social fuerte. Llegamos a pueblos donde hubo cine hace treinta años o nunca hubo. En Jujuy se explicó a unas personas qué era el cine ya que nunca lo habían visto en su vida.
?¿Y cómo fue todo el año último?
?2010 se cerró con 600 chicos y la mitad eran becas. Hicimos una evaluación del funcionamiento de las becas, y las directoras de los hogares se sorprendieron con la influencia que tuvo en los chicos. Se bajaron los niveles de ansiedad y violencia. De repente, se veían que estaban solos en un espacio, compartiendo un hecho artístico. La Linterna es un proyecto supereconómico y único como ideal educativo y artístico. Dentro de la sala hay una convivencia increíble, donde las clases sociales desaparecen por completo y son sólo chicos mirando una película. Los directores de los hogares nos contaban que la ansiedad de los chicos frente a jugar un juego nuevo se había modificado y que algunos se empezaban a aburrir con lo que veían en la tele. E incluso que habían dejado de ver a Tinelli, lo que es el mejor de los logros. Para un chico que está acostumbrado al ritmo de la tele ?propia del mundo actual que mezcla todo con cierta dosis de violencia?, el hecho de ver a Chaplin lo obliga a clavarse en la silla y disfrutar de una buena película. Esto permite una modificación en el chip de la cabeza. Después de ese tipo de experiencias, los chicos estaban más abiertos a jugar un nuevo juego o no querían ver Patito feo porque hablaba de los feos y los lindos. ¿Por qué son feos y por qué son lindos? ¿Quién lo dice? Están más despiertos. El objetivo de La Linterna es lograr mentes con emociones abiertas.